Nacimos allá por el año 2010, ante la necesidad de aunar esfuerzos en el marco de una sociedad que vulnera los derechos de las clases populares, y en donde el Estado, inversamente a su misión, suele funcionar como garante de esa injusticia. El emprendimiento cooperativista que hasta el momento funcionaba en la ciudad intentando agrupar al sector carrero, operaba con una lógica capitalista y de exp
lotación de sus socios, espíritu opuesto al que se encuentra en los barrios y en las villas, donde la solidaridad es el pilar que sostiene a las familias vulneradas. Entonces formamos “La Esperanza” con el ideal de construir desde la organización horizontal y la capacidad solidaria de las familias y los barrios, con el objetivo de mejorar nuestra calidad de vida, proteger y expandir nuestros derechos, y optimizar nuestras condiciones laborales . Dignificar el presente y acrecentar las alternativas de las vidas de las personas desplazadas, para que puedan desarrollar su potencial y brindarlo a la comunidad. En el andar, lo que en principio fue hacer respetar derechos y mejorar condiciones de trabajo para carreros y caballos, se fue transformando en proyectos orgánicos de reciclado, cuestión en que los carreros son primera mano especializada, comedores y copas de leche en numerosos barrios de la ciudad de Córdoba, jornadas solidarias para construir casas, cisternas, desmalezar plazas y escuelas, brindar la ayuda de montones de manos y corazones ante catástrofes sufridas en la zona y alrededores, talleres deportivos y de oficios, y un número creciente de actividades y proyectos que desdibujan los límites de esta cooperativa de carreros y la convierten en un espacio multidisciplinario e interbarrial que va contagiando y continúa soñando. Actualmente, conformamos la base de esta cooperativa unos 700 socios, provenientes de casi 40 barrios de la ciudad de Córdoba, más otros cientos de personas que se acercan y con quienes coordinamos esfuerzos. Nuestro trabajo carrero es acompañado por un equipo de técnicos pertenecientes al área veterinaria, jurídica, contable, y comunicacional. Tomamos decisiones en asambleas mensuales y la voz de cada uno/a es representada por los/as delegados/as que democráticamente elegimos en nuestros barrios. En nuestro horizonte ideológico se encuentra el trabajo sin patrón, la autonomía y la autogestión; la solidaridad como sustento entre compañeros, como propósito extensivo a la comunidad y como valor fundamental; la resistencia conjunta ante la adversidad; la lucha desde los barrios y la construcción de un poder realmente popular.