31/03/2026
La discapacidad también es participación
(Segunda parte)
Por: Ismael Posadas
En el artículo anterior hablábamos de algo simple pero poderoso. que las personas con discapacidad ocupemos los espacios de la vida social. Pero a veces aparece una pregunta muy concreta:
¿Cómo se hace?
Porque no siempre es fácil llegar a un lugar nuevo: A una asamblea; A una reunión política; A una marcha; A un taller o a una sociedad de fomento.
Muchas veces uno piensa: “¿Qué digo?”; “¿Cómo me presento?”; “¿Y si no me conocen?”; “¿Y si no saben cómo tratar la discapacidad?”.
La respuesta es más simple de lo que parece.
Primero: acercarse. La participación empieza con la presencia. Ir, escuchar, mirar, conocer cómo funciona ese espacio.
Segundo: presentarse con naturalidad. Algo tan sencillo como decir: “Hola, soy vecino del barrio”; “Hola, vine porque me interesa participar”; “Soy una persona con discapacidad y me gustaría aportar”.
No hace falta un discurso perfecto. La participación empieza con una conversación.
Tercero: escuchar y aprender el espacio. Cada organización, cada grupo, cada movimiento tiene su dinámica. Escuchar primero ayuda a entender cuándo, dónde, cómo y de que manera aportar.
Cuarto: tomar la palabra cuando llegue el momento. Para contar una experiencia. Para proponer algo. Para recordar algo muy importante: que la accesibilidad, la inclusión y la igualdad también deben estar presentes en cada lucha social. Porque cuando una persona con discapacidad habla en esos espacios, no habla solo por sí misma. Amplía la mirada de todos.
Y quinto: volver. La participación no se construye en un solo día. Se construye con presencia, con constancia, con vínculos.
Por eso la invitación es clara:
A las marchas.
A las asambleas barriales.
A las sociedades de fomento.
A los espacios sindicales.
A los encuentros políticos.
A los talleres y capacitaciones.
A cada lugar donde la sociedad se organiza.
Porque esos espacios también necesitan nuestras voces Y porque la inclusión no se logra esperando que alguien nos invite. Se construye cuando decidimos estar.
La invitación es simple: si sos una persona con discapacidad, acercate, participá, hablá, organizate.
La sociedad no cambia desde la vereda. Cambia cuando el pueblo ,todo el pueblo, ocupa su lugar. ✊La discapacidad también es participación
(Segunda parte)
Por: Ismael Posadas
En el artículo anterior hablábamos de algo simple pero poderoso. que las personas con discapacidad ocupemos los espacios de la vida social. Pero a veces aparece una pregunta muy concreta:
¿Cómo se hace?
Porque no siempre es fácil llegar a un lugar nuevo: A una asamblea; A una reunión política; A una marcha; A un taller o a una sociedad de fomento.
Muchas veces uno piensa: “¿Qué digo?”; “¿Cómo me presento?”; “¿Y si no me conocen?”; “¿Y si no saben cómo tratar la discapacidad?”.
La respuesta es más simple de lo que parece.
Primero: acercarse. La participación empieza con la presencia. Ir, escuchar, mirar, conocer cómo funciona ese espacio.
Segundo: presentarse con naturalidad. Algo tan sencillo como decir: “Hola, soy vecino del barrio”; “Hola, vine porque me interesa participar”; “Soy una persona con discapacidad y me gustaría aportar”.
No hace falta un discurso perfecto. La participación empieza con una conversación.
Tercero: escuchar y aprender el espacio. Cada organización, cada grupo, cada movimiento tiene su dinámica. Escuchar primero ayuda a entender cuándo, dónde, cómo y de que manera aportar.
Cuarto: tomar la palabra cuando llegue el momento. Para contar una experiencia. Para proponer algo. Para recordar algo muy importante: que la accesibilidad, la inclusión y la igualdad también deben estar presentes en cada lucha social. Porque cuando una persona con discapacidad habla en esos espacios, no habla solo por sí misma. Amplía la mirada de todos.
Y quinto: volver. La participación no se construye en un solo día. Se construye con presencia, con constancia, con vínculos.
Por eso la invitación es clara:
A las marchas.
A las asambleas barriales.
A las sociedades de fomento.
A los espacios sindicales.
A los encuentros políticos.
A los talleres y capacitaciones.
A cada lugar donde la sociedad se organiza.
Porque esos espacios también necesitan nuestras voces Y porque la inclusión no se logra esperando que alguien nos invite. Se construye cuando decidimos estar.
La invitación es simple: si sos una persona con discapacidad, acercate, participá, hablá, organizate.
La sociedad no cambia desde la vereda. Cambia cuando el pueblo ,todo el pueblo, ocupa su lugar. ✊