Más de 2500 años avalan los beneficios de la meditación como un acto reordenador del conjunto mentecuerpo. La actual integración de la Meditación con la Medicina –a la que adherimos fervientemente- se debe a la superación de prejuicios que permite, a través de una correcta enseñanza y práctica de entrenamiento meditativo con fundamentos psiconeurofisiológicos, la armonización mentecuerpo–emoción
, fundamental, dado que lo emocional influye y condiciona perturbaciones en una multiplicidad de órganos. Observamos frecuentemente alteraciones emocionales que se expresan en el área cardiovascular, hipertensión, arritmias de origen emocional; en el área gastrointestinal, espasmos intestinales, trastornos en la evacuación intestinal, etc.; en el área respiratoria crisis pseudoasmáticas, espasmos bronquiales de diferentes intensidades; en el área osteoarticular, dolores diversos, y en la esfera psíquica, a través de una serie de síntomas como estrés, fobias, crisis de ansiedad, o de pánico o crisis existenciales, perdidas afectivas, etc.. Todos estos trastornos de la salud física y mental deben ser tratados por profesionales de la salud, teniendo como colaboradores en el ámbito de la meditación a personas entrenadas adecuadamente para la enseñanza -tanto teórica como práctica- para poder comprender y abarcar adecuadamente los beneficios y perjuicios que un proceso meditativo puede ocasionar. Una enseñanza deficiente de la meditación puede traer aparejadas algunas dificultades en la salud como por ejemplo: aparición o agravamiento e intensificación de dolores de columna, trastornos en articulaciones, dolores musculares, cefaleas, etc., o en el área psíquica, inquietud, temores imaginarios, alteraciones emocionales producidas por pensamientos que no puedan controlarse, sensación de fracaso por falta de concentración, ansiedad y angustia producidas por situaciones relacionadas con el aquí y ahora, etc. La inadecuada formación del instructor de meditación puede generar efectos secundarios inadecuados. Es por esto que un instructor o profesor de meditación debe tener los conocimientos –teóricos y prácticos- adecuados para evitarlo, prevenirlo o colaborar adecuadamente cuando eventuales dificultades surjan inesperadamente. La mente es un universo conocido parcialmente, y el cuerpo también… Para relacionarse terapéuticamente con esta unidad cuerpomente es imprescindible una formación profesional adecuada. Ofrecemos cursos de formación y asesoramiento a profesionales de la salud y a empresas, ya que las prácticas de meditación han demostrado en aumento de la capacidad y calidad de vida del practicante en todo sentido, a nivel personal y laboral. Esos beneficios se manifiestan en una mayor estabilidad emocional, un incremento en la capacidad de pensar y un mejor uso del tiempo personal, además de brindar un mejor cuidado a su cuerpo.