25/05/2026
No toda la gente que llega a los 80 llega con la cabeza encendida, tan lúcida como quisiera.
Eso ya lo sabemos. Lo vemos en nuestros padres, en nuestros tíos, en nosotros mismos cuando empezamos a buscar la palabra que estaba ahí hace un segundo. La pregunta interesante no es esa. La pregunta interesante es por qué algunos sí llegan. Por qué hay gente de 82, 85, 89 años que se acuerda de lo que leyó ayer, de lo que conversó la semana pasada, del nombre del nieto del vecino. Y no es genética pura. Eso también lo sabemos ahora.
En febrero de 2026 se publicó en la revista científica Nature un estudio que cambia bastante el mapa. Lo lideró Orly Lazarov, de la Universidad de Illinois en Chicago, con cerebros donados por el SuperAging Program de Northwestern. Lo que encontraron fue esto: los cerebros de los que llegaron lúcidos a los 80 producían más del doble de neuronas nuevas en el hipocampo que los cerebros de adultos mayores sanos típicos. Más del doble. A los 80, a los 85, a los 90.
Dejame que repita esto porque cuesta procesarlo: el cerebro humano sigue generando neuronas nuevas hasta el final de la vida. No siempre. No en todos. Pero puede.
Lo que no dice el estudio es cómo asegurarte de ser uno de esos. Lo que sí dice es que el deterioro no es inevitable. Y eso es una noticia incómoda, porque borra la excusa más cómoda que teníamos: "bueno, ya está, es la edad". No es la edad. O no es solo la edad.
Mañana sigo. Quiero contar qué tienen en común los que llegan así.
📚 Fuente: Disouky, A., Sanborn, M.A., Sabitha, K.R. et al. Human hippocampal neurogenesis in adulthood, ageing and Alzheimer's disease. Nature (2026). https://www.nature.com/articles/s41586-026-10169-4