22/09/2018
Cuando tomamos distancia aparecen los detalles no vistos. Aquéllos que no pudimos ver cuando estábamos ahí mismo, encima de la situación.
En ese momento nos damos cuenta que estamos comenzando a ver algo maravilloso, inentendible antes... Y descubrimos que ese nuevo empezar a ver ya no es desde los ojos, es desde el corazón… y para el corazón no existen los “problemas” que “ven” los ojos.
Algo que pudo haber estado justo frente a ti; tan cerca tuyo que simplemente no lo pudiste ver... empezarás a apreciarlo y valorarlo con la perspectiva que nos da el tiempo y la distancia...
A veces, para ver lo valioso... debemos alejarnos... Así sabremos con certeza absoluta por qué... por qué y a qué tenemos que volver.