19/08/2026
En democracia, nunca habíamos vivido situaciones en la que nuestro Estado de Derecho se encuentra en jaque. El proyecto de reforma constitucional correspondiente a la modificación de Estados de Excepción que limiten como suspendan garantías constitucionales de las personas por más de 200 días es aterrador. Pero les digo algo, quienes ejercemos el Derecho Migratorio llevamos meses siendo víctima de acoso, denostaciones en medios de comunicación, desinformación emitida por las propias autoridades de gobierno, incluyendo imputaciones de delito por parte del Gobierno, de forma ilegal. Lo venimos diciendo desde hace mucho, no obstante somos los locos defensores de extranjeros. Pero no, muchos, como quien les habla, cree en el amor y no saben como me mueve este trabajo cada vez que veo a una familia reunida, viendo generaciones crecer con mestizajes hermosos... sí, viene de cerca la referencia porque mis hijos lo son.
Y por ellos, me causa pavor todo esto. Ya imagino, la pesadilla de quienes nos dedicamos al ejercicio de los Derechos Humanos, teniendo que tener cuidado de ser escuchados por intercepción de comunicaciones o teniendo detenciones ilegítimas. Si usted se imagina esa película, espero que en el Congreso Nacional no permitan que esto avance, porque el peligro es inminente, una locura.
La libertad está en juego. Quienes están en el poder llegaron con el discurso de respaldarla, velar por la familia, sin embargo, están impulsando proyectos para separar a hijos de sus padres, destruir núcleos, desproteger a la infancia.
Son muchas cosas que están a la vista y que reflejan la caída de un sistema democrático. Muchas PYMES están aterradas porque las sanciones migratorias son tal altas, que deberán optar entre pagar indemnizaciones a migrantes sin permiso o habilitación para trabajar o multas administrativas migratorias como laborales, lo que da paso a la economía solo para algunos, la nueva era de los monopolios.
Esa es la historia, no es pesimismo, es el día a día de lo que pasa frente a los ojos de los abogados y asesores migratorios, una mirada llena de contradicciones, un tormento para muchos, un llamado a la reflexión para todos.