02/09/2026
Esto se nota muchísimo.
Hay muchísimas empresas que simplemente están trabajando bajo a como los va empujando el mercado. Un ejemplo muy claro fue el tema del COVID, que muchas personas vivieron, sin prever que iba a ser así.
Sin embargo, también hubo otras empresas que fueron muy visionarias y en lugar de empujarse lo que es el mercado, prefirieron adaptarse, aún cuando tenían también ciertas ideas.
De hecho, hubo cosas que tuvieron que sacar antes de lo que preveían porque todo les movió y les generó estrategias mucho más fuertes.
Y… es ahí donde siempre entra un 𝗽𝗹𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝗲𝗺𝗲𝗿𝗴𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗱𝗲𝗰𝘂𝗮𝗱𝗼.
Y un plan de emergencia no estamos hablando de simplemente ir al momento que surgieron, no. Estamos hablando de metodologías que ya están usadas desde hace tiempo, pero que hoy en día muy pocos empresarios lo implementan.
Y aquí es donde veo un problema con las pequeñas empresas, las pymes, las startups o el emprendedor independiente como una marca personal: prefieren 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗿 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗮𝗻𝘀𝗶𝗲𝗱𝗮𝗱 de resolver las cosas de esa manera más rápida posible, porque esto es lo que se está haciendo, porque es tendencia, en lugar de analizar los distintos escenarios.
Pero... ¿para qué esperar a que el mercado te empuje para reaccionar?
Todas estas cosas no pueden preverse al 100%, pero por lo menos está la tranquilidad de que, oye, hay una manera y un método que sí nos permite ejecutarlo.
En mi caso, yo siempre aplico la 𝗺𝗮𝘁𝗿𝗶𝘇 𝗗𝗔𝗙𝗢 𝗰𝗮𝗱𝗮 6 𝗺𝗲𝘀𝗲𝘀.
Y eso es lo que a mí me permite tomar otras direcciones, funcione o no funcione, pero por lo menos es lo que nos permite tener una dirección clara sobre lo que estamos haciendo.
Ahora, mi pregunta es, ¿cada cuánto tiempo tú aplicas la matriz DAFO? ¿De qué manera lo haces? ¿Lo estás aplicando a tu negocio?
Porque una cosa es reaccionar.
Y otra muy distinta es tener una dirección antes de que el mercado te obligue a buscarla.