14/10/2026
Tres cosas de ese niño y su jeringa que me guardé para acá.
Te hablo de un niño de Rosario, en Argentina, al que de chiquito le encontraron un déficit de hormona del crecimiento y que tuvo que ponerse una inyección cada noche durante años para no quedarse pequeño. Ese niño es Lionel Messi, y esto fue lo que encontré investigando esas noches.
1. Al principio no lo hacía solo. Él mismo contó que la inyección se la ponían su mamá o su papá, una vez por noche, cambiando de pierna, primero una y después la otra, hasta que aprendió a cargar la jeringa y a ponérsela él. Y lo cuenta como si nada, dice que ya era algo rutinario.
2. La jeringa iba con él a todas partes. La llevaba en un estuche, y si se iba a la casa de un amigo, lo primero que hacía al llegar era meterla en la nevera, para después aplicársela él mismo en el muslo. Imagínate a un niño de esa edad, en plena tarde de juego con sus amigos, sin olvidarse de la jeringa que dejó en la nevera.
3. La hormona no lo volvió extraordinario. Su endocrinólogo, Diego Schwarzstein, explicó que ese tratamiento no sirve para llevar a nadie por encima de sus posibilidades, sino para que el cuerpo reciba lo que necesita, y que sin él habría medido unos diez o quince centímetros menos. Y cuando le prometía que iba a ser un poquito más alto que Maradona, le agregaba: vas a poder jugar fútbol, pero no pretendas ser mejor. El mismo médico remata la historia diciendo que después fue mejor. Y no fueron unas semanas: según él, el tratamiento duró entre cuatro y cinco años.
Lo que me llevo yo es esto. La inyección le dio los centímetros que le faltaban, solo eso, y todo lo demás lo puso él, noche tras noche, con su estuche a donde fuera. Yo creo que muchas veces esperamos que algo de afuera nos resuelva la vida, una oportunidad, un contacto, un golpe de suerte, y cuando por fin llega nos damos cuenta de que apenas nos puso en la línea de salida. Lo que pasa después depende de lo que tú hagas todos los días, también los días aburridos.