30/05/2017
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Reflexiones Sobre Banca Ética
Por: Yadira M. Dunn Moreno/Gerente General
Recientemente asistí a una conferencia sobre Banca Ética en Chile, bajo la identificación de “Por una Banca Ética en Concepción”; fue una breve ponencia sobre la experiencia de la Banca Ética en España y el Banco Holandés Tríodos Bank, acompañado de un ciclo de preguntas. Quedó establecido que existe la disposición de promover la instalación de un banco bajo el modelo de gestión de la denominada banca ética y que se estima la puesta en marcha para el año 2020.
En esencia, el diferenciador expuesto, es la política mediante la cual define los destinos de los financiamientos a otorgar, fundamentalmente a beneficiarios cuyo fin primario no sean los beneficios económicos sin que sea excluyente el que tengan un rendimiento, y que prevalezca el aporte social a la comunidad de desempeño del beneficiario del crédito y hacia proyectos con conciencia ecológica, en consecuencia están focalizados en agroecológica, energías renovables, colegios, entre otros. El otro diferenciador mencionado fue el que los depositantes conozcan hacia donde se dirigen los dineros depositados.
Vista la data de su origen y los motivos que impulsaron al surgimiento de la denominada Banca Ética, también conocida como banca social o banca alternativa, la cual surge formando parte de los movimientos de economía alternativa, en un entorno influido por escándalos de corrupción y conflictos políticos internacionales, tales como la guerra de Vietnam, el régimen del apartheid en Sudáfrica, entre otros, impulsaron que la ciudadanía y una serie de colectivos tomasen la iniciativa sobre la base o el pensamiento relacionado con que la intermediación financiera podía efectuarse de manera tal que los depositantes pudieran decidir sobre los créditos que se concederían con sus depósitos, bajo la visión de que una ONG que trabajara por la paz podía invertir en armamento.
El planteamiento de este movimiento crítico fue aplicar la ética en los negocios y la búsqueda de una economía alternativa que gestionara los recursos económicos focalizado en satisfacer las necesidades de los ciudadanos, colocando el énfasis a las empresas cuyo objetivo es el crecimiento y en los agentes con dificultad para el acceso al financiamiento bancario, lo que impulsó el surgimiento de redes locales económicas que generaron diferentes mecanismos de financiamiento próximo y solidario. En principio se estableció el enfoque de seleccionar el tipo de actividades que no se quería financiar y posteriormente predominó el enfoque del establecimiento de los criterios de lo que si se financiaría.
Es evidente, que el surgimiento respondió a los acontecimientos y regulaciones o desregulaciones para la fecha (final de la década de los 60), de hecho, hoy, la actuación del sistema financiero debe ser ética. El que una institución establezca sus políticas de financiación, defina sus nichos de mercado, defina en cuales productos-mercados no dedicará esfuerzos, no lo hace más o menos ético, porque igual es gestionada por humanos y en el momento que se incumpla la política, o que uno de sus funcionarios haga uso de su posición aprovechando los recursos o plataforma de la institución para beneficio particular, se incurre en una acción no ética.
Toda institución formula su plan de negocios y fija su estrategia de crecimiento; si va a priorizar crecimiento sobre rentabilidad o lo contrario, segmenta sus mercados, define si su estrategia será focalización en determinados productos-mercados, si desarrollará nuevos mercados o profundizará los que ya tiene, si ofrecerá los productos que dispone o si desarrollará nuevos productos, si tendrá cobertura internacional, nacional o local, si ampliará presencia a través de oficinas de representación, sucursales, u otras formas de expansión. Bajo mi perspectiva cuando la llamada “banca ética” establece criterios de selección para lo que financiará y lo que no financiará lo que esta es focalizando su mercado y en general delimitando su estrategia.
Por iniciativa de B Lab, una compañía fundada en 2006 surgen las empresas B, las cuales son empresas que cambian el paradigma en relación con el éxito empresarial, y que se interpreta en priorizar ante lo que se ha conocido como los objetivos de corto plazo (crecimiento & rentabilidad) objetivos de influencia positiva o soluciones a problemas sociales y ambientales (aunque se ha hecho énfasis en que no coincide con la responsabilidad social empresarial), podría verse como hacer de la responsabilidad social empresarial una unidad de negocios. Se ha manifestado como redefinición del sentido del éxito empresarial. El éxito va asociado a la estrategia de negocios, si el objetivo prioriza el impacto social y ponderado entre los agentes de la comunidad y así se ejecuta, el logro determina el éxito.
Las empresas B redefinen su propósito de manera vinculante, incorporan en sus estatutos y modelo de negocios, intereses de largo plazo para todos los participantes, bajo mi percepción, de lo que citando a Porter se podrían identificar como su competencia ampliada y el establecimiento de alianzas y coopetitividad (cooperación y competitividad); combina el lucro con la solución a problemas sociales y ambientales proyectándose como una mejor empresa para el mundo. También cumplen con rigurosos estándares de gestión y transparencia que van mejorando continuamente.
En resumen, el propósito de la empresa está al centro, y en torno a este se construye un modelo de negocios que genera ingresos de las empresa alineado a este propósito y modelo de negocios, se alinean las acciones de la empresa en cuatro áreas: Gobernanza, trabajadores, medioambiente y comunidad. Las empresas B pueden postular a certificarse, lo cual es una evaluación detallada de todos los ámbitos de la empresa, busca ayudar a identificar todas las posibles áreas de mejora y oportunidades para ser un agente de cambio, protegiendo la misión y potenciando el triple impacto positivo, la certificación es entregada por B Lab, una institución sin fines de lucro en Estados Unidos.
Ubicando los factores comunes, se puede decir, que la denominada banca ética, surgida a final de los 60 posee una matriz de selección para focalizar sus beneficiarios de crédito similar a las empresas B, modelo de gestión formalizado en 2006. En la actualidad el sistema financiero está abordando las empresas B como un segmento y dictan charlas sobre empresas B, ello es razonable porque una empresa o grupo de empresas con mayor probabilidad de sostenibilidad, (partiendo de la base del buen ejercicio mas allá de que nazca buscando ser empresa B es que se desarrolle, sea sostenible) mitiga los riesgos de crédito.
Buscando otras coincidencias con el devenir del sistema financiero, es que la identificada como banca ética se plantea asegurarse que los depósitos de ahorro no sean dirigidos al financiamiento de armas. Es pertinente destacar que los hechos de corrupción, bélicos, crisis financieras impulsan cambios y revisión de las legislaciones, normativas, regulatorias, modelos de valoración de riesgos; es posible que al surgimiento de la banca ética eran grandes las brechas de riesgo legal y regulatorio que dejaban grandes espacios, en la actualidad la legislación sobre el tema es severa, existe la USA Patrioct Act, la cual es la ley patriota de los Estados Unidos contra el terrorismo y el crimen internacional organizado, esta ley tiene efectos sobre el sistema financiero internacional y en general cada país tiene su legislación al respecto; en el caso de Venezuela existe la Ley de Prevención y Control de Legitimación de Capitales y Financiamiento al Terrorismo, otro ejemplo es el caso de Chile con la Ley 19.913 sobre lavado y blanqueo de activos. También existen instrumentos tales como la Convención de Viena de 1998, la Convención europea de 1990 y el reglamento modelo americano de 1992. El incumplimiento por parte del sistema financiero puede ocasionar hasta la pérdida total de su patrimonio o la sanción penal para funcionarios, en consecuencia.
Entre otros aspectos diferenciadores destacados de la denominada Banca Ética, se observa: Limitar el crédito al consumo y publicar los beneficiarios de los financiamientos de tal manera que el depositante conozca hacia donde se dirigió su dinero.
En relación con el crédito al consumo, forma parte de los modelos de riesgo y en algunos países está limitado por la ley que regula la gestión bancaria, el porcentaje máximo que se puede otorgar en créditos al consumo, lo cual es razonable para reducir vulnerabilidad por concentración de riesgo.
En relación con el conocimiento de la aplicación de los fondos, con énfasis después de la crisis financiera global del año 2008, también por efecto de casos como el de Enron Corporation y el de Parmalat, entre otros, en la actualidad no existe el secreto bancario y es mandatorio aplicar modelos de riesgo. Existen recomendaciones como las establecidas en los acuerdos de Basilea, II y III, que globalmente el sistema financiero internacional ha venido incorporando. De igual forma con el manejo de data, actualmente los órganos regulatorios están en capacidad de conocer al detalle y prácticamente en tiempo real la composición de las carteras.
Otro aspecto a destacar es la aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS o NIIF), que los países han adoptado y que coadyuva entre otros aspectos a la transparencia y gobierno corporativo.
Sin duda que el surgimiento de la denominada Banca Etica respondió a la realidad para el contexto del momento, sin embargo, la realidad es que toda la banca debe ser ética. Ello se ratifica al visualizar el término ética, a saber:
-Disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano.Conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad
En conclusión la ética debe ser omnipresente. Toda empresa al formular su plan de negocios y definir sus valores más que decretarlo lo debe concretar como una cultura de trabajo, como una conducta y manera de hacer, sea que forme parte del sistema financiero internacional y nacional o que forme parte del sub sistema denominado Banca Ética.