23/09/2026
Dieciséis años de WhatsApp: una lectura regulatoria
El 23 de septiembre de 2010 descargué WhatsApp Messenger en mi iPhone por US$0,99. Vista con distancia, esa descarga resume buena parte de la transformación del sector de telecomunicaciones en los últimos tres lustros.
WhatsApp nació en 2009, creada por Jan Koum y Brian Acton, con una idea sencilla: enviar mensajes sobre la conexión de datos, sin pagar por cada SMS. En febrero de 2014 Facebook anunció su compra por cerca de US$19.000 millones, lo que confirmó que el valor del mercado de comunicaciones se estaba trasladando de la red a la aplicación.
Convergencia en un solo terminal. La aplicación fue incorporando servicios por etapas: mensajería, envío de fotos y grupos, luego llamadas de voz (2015) y videollamadas (2016). Servicios que antes dependían de redes y modelos tarifarios distintos terminaron funcionando sobre el mismo acceso a internet, en el mismo terminal y dentro de la misma aplicación. Es la convergencia tecnológica en su expresión más práctica.
Sustitución del tráfico tradicional. El modelo de ingresos de las operadoras, basado en el minuto de voz completado y en el SMS, fue desplazado por el consumo de datos. El operador pasó a ser, en buena medida, el transportista de servicios que prestan terceros sin infraestructura propia en el país. En Costa Rica este proceso coincidió con la apertura del mercado bajo la Ley General de Telecomunicaciones, Ley 8642, y con la entrada de nuevos operadores móviles a finales de 2011, de modo que la competencia se dio desde el inicio en un mercado ya presionado por los servicios OTT.
Mensajería de seguridad. Hoy los códigos de verificación y las notificaciones de seguridad de bancos y plataformas digitales también viajan por WhatsApp. Tráfico que antes era SMS A2P, cursado por redes de operadores habilitados, migra a canales OTT, con efectos sobre los ingresos de interconexión y sobre la forma en que se atienden el fraude y la suplantación.
Temas abiertos. Esta evolución deja preguntas que siguen vigentes en la región: el tratamiento regulatorio de los servicios OTT frente a los servicios de telecomunicaciones con título habilitante, la contribución al financiamiento de las redes que utilizan, la aplicación del principio de neutralidad tecnológica y las obligaciones de protección al usuario y de seguridad cuando la comunicación ya no pasa por el operador.
Todo empezó, para mí, con una descarga de 99 centavos.