29/05/2026
El Método de los 7 Engranajes: Cómo Ejecutar Campañas de Marketing que No Desperdicien tu Esfuerzo
La historia de la alianza Gamma Informática-Demos: cuando regenerar un tóner salvó empleos y creó un nuevo servicio en una empresa
Imaginen la empresa Demos, de la cual yo era Director General, cuya estructura económica pertenecía al Grupo Empresarial Gardis. De pronto, uno de sus talleres, que realizaba trabajos gráficos muy variados —modelajes, blocks y otras producciones especializadas y artesanales—, se enfrentó a un cambio en el mercado. El volumen de trabajo tradicional bajó drásticamente al no poder modernizar su tecnología, y la logística se redujo a cero por causas ajenas a nuestra voluntad. La empresa se enfrentaba a una situación muy dura: un número considerable de sus trabajadores especializados podía quedarse sin empleo.
En vez de rendirnos, buscamos opciones. Observamos algo cotidiano: en nuestra propia oficina y en las de muchos clientes (y otros que no lo eran), las impresoras láser usaban tóneres importados, caros, que se agotaban rápido y eran difíciles de adquirir en el mercado nacional. Ahí se detectó una oportunidad, y así nació la idea de crear una unidad de negocio completamente nueva: la regeneración de tóneres láser. Para realizarlo con garantía, establecimos un convenio de producción cooperada con la empresa italiana Gamma Informática, que aportó capital y conocimiento técnico.
Con la idea de salir adelante y seguros de lo que necesitábamos, buscamos conocimientos e información que nos condujeron a aplicar los 7 engranajes del marketing, los cuales constituyen un método claro y ordenado. Aquí les cuento, paso a paso, cómo lo hicimos:
1. Investigamos el Mercado
Antes de mover un solo cartucho, nos dedicamos a entender el terreno. No se trataba solo de "ponerse a arreglar", había que analizar el mercado. Para ello, trabajadores seleccionados del equipo de ventas visitaron a varios clientes antiguos de las producciones gráficas y otros negocios de la provincia y las circundantes, incluida la capital del país. Preguntábamos cosas sencillas:
¿Qué impresoras usaban?
¿Cuánto duraba un tóner?
¿Qué era lo que más les molestaba de los tóneres importados?
Las respuestas nos revelaron algo clave: más que el precio, a los futuros usuarios les frustraba la demora en conseguirlos y que, a veces, fallaran de fábrica, provocando interrupciones notables en sus servicios. La investigación nos mostró que ofrecer este servicio confiable y rápido no daría una gran oportunidad.
2. Definir Objetivos SMART
No nos dijimos "vamos a ver si vendemos algo". Nos sentamos y definimos una meta clara y medible en el tiempo. Nuestro objetivo fue: En los primeros 4 meses, regenerar 1000 tóneres de modelos de impresora láser comunes, devueltos con la funcionalidad de fábrica, ofreciendo un producto final por debajo del precio del importado. Con ello, ocuparemos de forma estable a 20 de los trabajadores de la antigua línea gráfica y artesanal de uno de nuestros talleres, en este caso, el Taller 6. Ahora teníamos un norte.
3. Desarrollar una Estrategia
Con la meta clara, pensamos en el -cómo- general. Nuestra estrategia se basó en la confianza y la comodidad. El mensaje central sería: No compre otro más. Regénere el suyo con nosotros. La diferenciación estaría en el servicio: era completo. No obligábamos al cliente a desplazarse; establecimos un sistema de promoción e información directa donde se le hacía saber que, o bien recogíamos el tóner vacío en su establecimiento, o el cliente lo llevaba al nuevo taller que se acondicionado para dar el servicio.
4. Planificar Recursos y Presupuesto
Aquí aterrizamos la estrategia. Creamos el taller desde cero, acondicionando la planta baja de la instalación. El convenio con Gamma Informática fue la clave: aportó la guía técnica, los protocolos de calidad y el acceso a las piezas y componentes de reemplazo (rodillos, cuchillas, PCR, polvo láser) de calidad certificada. El presupuesto se destinó a herramientas especializadas, aspiradoras para tóner, impresoras para realizar las pruebas de calidad y a la capacitación intensiva de ese primer grupo de trabajadores. Ellos pasaron de manejar máquinas de impresión y realizar trabajos artesanales a aprender la delicada labor de desmontar, limpiar, cambiar partes y volver a sellar un tóner con precisión.
5. Ejecutar las Campañas
Este fue el momento de la verdad. Lanzamos la iniciativa con un método muy claro: promoción uno a uno. A sus antiguos clientes les llegó la información: “Ahora también damos este servicio”. La ejecución del servicio estrella era así de simple:
· Opción A: El cliente solicitaba el servicio. Un comercial de Demos pasaba por su oficina, recogía el tóner láser vacío y le dejaba un comprobante.
· Opción B: El mismo cliente, si le quedaba de paso, llevaba su tóner agotado al taller mencionado.
En ambos casos, el proceso era el mismo. Los trabajadores, ya convertidos en técnicos, desmontaban la unidad, cambiaban las piezas desgastadas, la rellenaban con polvo de tóner de calidad, la sellaban y la probaban para asegurar que tuviera la funcionalidad de fábrica. Si la prueba de rigor pasaba con éxito, se le entregaba al cliente su mismo tóner, pero con una nueva vida útil. La clave de la ejecución fue la confiabilidad: cada tóner salía probado.
6. Monitorizar el Rendimiento
No lanzamos el servicio y esperamos con los brazos cruzados. Desde la primera semana, el responsable del taller llevaba un control simple pero muy efectivo. Monitorizaba tres cosas: ¿cuántas recogidas se hicieron?, ¿cuántos tóneres se entregaron sin un solo fallo? y
¿el cliente repitió la acción la siguiente vez?
Estos eran sus indicadores de rendimiento. El indicador clave era la repetición: si un cliente traía su tóner una y otra vez, significaba que el producto funcionaba y que el ahorro en divisas y precio le convencía.
7. Optimizar e Iterar Continuamente
Aquí llegó el aprendizaje. En los primeros dos meses, los datos del monitoreo mostraron que la mayoría de los clientes optaban por la recogida en su establecimiento; casi ninguno lo traía. Optimizamos la ruta de comercialización para hacerla más eficiente y poder recoger en una mayor cantidad de empresas y diferentes destinos. También se detectó que un modelo de tóner daba algún problema de goteo del polvo láser; iteramos para buscar una solución. Con el soporte técnico de Gamma Informática, se analizó que el problema radicaba en el torque de sellado, el cual fue resuelto en breve plazo. La comunicación con los clientes se optimizó: en lugar de explicar mucho la parte técnica, el mensaje de la promoción pasó a ser: Su mismo tóner, como nuevo, por menos dinero y sin salir de su oficina. Cada pequeña mejora hacía el servicio más sólido.
Como experiencia: un círculo virtuoso
Gracias a este método y a la alianza Gamma Informática-Demos, no solo creamos un producto por debajo del precio de los importados, ahorrando divisas al país, sino que logramos un impacto humano fundamental: dimos empleo a un grupo de trabajadores que venían de las producciones de modelajes, blocks y artesanías variadas, evitando dejarlos sin opciones de trabajo por un estado de parálisis operativa. Para el cliente, se creó un servicio de gran comodidad, donde su tóner era recogido, regenerado y devuelto listo para funcionar, lo que impulsó la repetición constante. Una situación de parálisis operativa se convirtió, paso a paso, en una solución rentable y humana.