NAV Business Advisors

NAV Business Advisors Asesores para tu emprendimiento y/o empresa, enfocados en la mejora de gestión empresarial

26/05/2026
30/01/2026

Costo de oportunidad 🫣

30/01/2026

Antes de tomar decisiones, hay que entender el contexto.

El análisis DAFO ayuda a mirar hacia dentro y hacia fuera para detectar qué frena, qué impulsa y dónde están las verdaderas oportunidades de crecimiento.

Pensar estrategia empieza por hacerse las preguntas correctas.

30/01/2026
09/01/2026

💰 Si quieres que tus hijos sean prósperos, no les regales dinero. Regálales educación financiera. Porque la mayoría de los padres les enseñan a obedecer, a estudiar, a conseguir un empleo. Pero nadie les enseña a crear riqueza. Y eso es un error que costará toda su vida.

🎯 Primera regla: El dinero es resultado del valor que creas. No del tiempo que trabajas. Un empleado vende horas, un empresario vende soluciones. Enséñales desde pequeños que el dinero llega cuando resuelves problemas, cuando aportas algo que otros necesitan. Que no se trata de rogar por un aumento, sino de aumentar su valor en el mercado.

🏦 Segunda regla: Ahorra antes de gastar. La mayoría gasta primero y ahorra lo que sobra, que siempre es nada. Enséñales la regla del 20%: de cada peso que reciban, primero guardan el 20%, luego gastan el resto. Este hábito simple construye fortunas con el tiempo. Porque quien no ahorra nunca invierte, y quien no invierte nunca es libre.

📈 Tercera regla: Invierte, no acumules. El dinero guardado bajo el colchón pierde valor con la inflación. Enséñales que el dinero debe trabajar para ellos, no ellos para el dinero. Que aprendan sobre acciones, negocios, activos que generen ingresos pasivos. Warren Buffett dice: "El mejor momento para enseñar sobre dinero es cuando son jóvenes". Porque el tiempo es el mayor aliado de las inversiones.

💡 Cuarta regla: Los errores cuestan, pero enseñan más. Déjalos equivocarse con pequeñas cantidades ahora, para que no se equivoquen con grandes sumas después. Si gastan todo su domingo en tonterías y luego no tienen para lo que querían, perfecto. Esa lección vale oro. Porque el fracaso controlado en la infancia previene el desastre financiero en la adultez.

🚀 Quinta regla: Piensa como empresario, no como empleado. No les preguntes "¿qué quieres ser cuando grande?". Pregúntales "¿qué problema quieres resolver?". Enséñales a identificar oportunidades, a tomar riesgos calculados, a no depender de un solo ingreso. Que aprendan que emplearse está bien, pero ser dueño de tu tiempo es mejor.

🔥 La educación financiera no es opcional, es supervivencia. Porque el sistema educativo los preparará para ser empleados obedientes, no personas libres financieramente. Si tú no les enseñas a manejar el dinero, la vida les enseñará a golpes. Y esas lecciones son caras, dolorosas e irreversibles. Dales la ventaja que tú no tuviste.

17/12/2025

Una gran inspiración para invertir

11/10/2025

🇲🇽🚀 Cuando tenía diez años le conté a mi papá que quería ser astronauta. Me miró sorprendido y me dijo: ‘¿Quieres ser qué?’. Mi papá solo estudió hasta tercer grado, pero era un hombre sabio. No se rió, no me regañó. Se sentó conmigo en la cocina y me dio la receta que marcó mi vida y me dijo: ‘¿Ves ese esfuerzo que haces los siete días de la semana en el campo, recolectando frutas y verduras con nosotros? Ese mismo esfuerzo ponlo en tus estudios, en tu carrera, en todo lo que hagas. Y recuerda: siempre entrega más de lo que la gente espera de ti’. Esa frase se me quedó grabada. Con esa mentalidad terminé la primaria, la secundaria, la universidad, la maestría… y con ella envié mi primera solicitud para ser astronauta de la NASA. Cumplía con todos los requisitos, pero llegó la carta de rechazo. Luego la segunda, la tercera, la cuarta, la quinta… hasta la sexta. A nadie le gusta que le digan ‘no’, pero esa última me dolió más que todas. La lancé al basurero con coraje… y fallé hasta en eso. Cayó al piso.”

“Fue mi esposa quien recogió esa carta, la leyó y me dijo: ‘No sabía que me había casado con un rajón’. Me dolió, pero tenía razón. Me hizo leer la última línea: ‘Siéntase libre de postularse nuevamente’. Y me dijo: ‘Si no lo haces, vas a vivir con la duda y te vas a convertir en un viejo amargado’. Esa noche decidí intentarlo una vez más. Analicé los perfiles de los astronautas seleccionados y descubrí que todos eran pilotos y buzos. Así que aprendí a volar, a bucear y acepté un trabajo en Rusia que nadie quería, viajando seis o siete veces al año, en pleno invierno, solo para acercarme a mi sueño. A la doceava vez, la NASA me eligió. Entendí que el éxito no está en cuántas veces te rechazan, sino en cuántas veces te levantas para intentarlo de nuevo.”

🌌👉 José Hernández, el astronauta mexicano que aprendió que las estrellas no se alcanzan soñando… sino insistiendo.

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08/08/2025

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Ella bajó del tren con 33 dólares, un sartén de hierro… y nadie esperándola.
Era 1938. El país apenas comenzaba a salir de la Gran Depresión. Saratoga Springs, Nueva York, era un lugar conocido por sus carreras de caballos, hoteles lujosos y turistas de verano. Pero en ese día frío, una mujer negra recién enviudada llamada Hattie Austin Moseley llegó con nada más que coraje, dolor… y determinación.
Sin familia.
Sin trabajo.
Sin hogar.
Solo una maleta, un sartén de hierro fundido y la cabeza llena de recetas de su infancia en Luisiana.
Tenía todas las razones para rendirse.
Pero no lo hizo.
La historia de Hattie no comenzó con comodidad. Nació en medio de la adversidad: su madre murió al darla a luz. Creció conociendo el significado de sobrevivir, no de prosperar. La vida no le ofreció lujos, le ofreció trabajo. Jornadas eternas como sirvienta. Cocinas ardientes. Tallar, picar, servir.
Pero también le dio algo invaluable: la habilidad de cocinar comida que abrazaba a la gente como un apapacho del alma.
Cuando llegó a Saratoga Springs, vio a su alrededor un mundo que no esperaba nada de ella. Una mujer negra. Sola. De mediana edad. De luto. ¿Qué oportunidad tenía?
Pero Hattie no solo cargaba con su dolor. También cargaba con su alma.
Y sabía alimentar a la gente de una forma imposible de olvidar.
Abrió un pequeño puesto de comida—más bien una choza. Nada de lujos. Nada de menú elegante. Solo pollo frito, pan de maíz dorado, panecillos esponjosos… y amor en cada bocado.
Lo llamó Hattie’s Chicken Shack. Estaba abierto las 24 horas. Porque el hambre no tiene horario.
Al principio, la gente iba por curiosidad. Pero luego… no podían dejar de regresar. Había algo en ese pollo—crujiente, jugoso, sazonado a la perfección. Había algo en Hattie—su sonrisa cálida, su risa contagiosa, la forma en que trataba a todos con dignidad.
Los locales comenzaron a hacer fila. También músicos, trabajadores del hipódromo, e incluso grandes figuras como Jackie Robinson y Cab Calloway. Incluso Mikhail Baryshnikov llegó un día.
Lo que comenzó como un humilde puesto de comida creció hasta convertirse en un restaurante completo. Y nunca perdió su esencia.
Hattie trabajó sin descanso—décadas de jornadas que empezaban al amanecer y terminaban después de medianoche. Vertía su alma en cada plato. Y la gente lo sentía. No era solo comer. Era sentirse visto. Respetado. Querido.
Una vez dijo que no cocinaba solo por dinero—cocinaba para unir a las personas. Negros, blancos, ricos, pobres—no importaba. En Hattie’s, todos eran bienvenidos.
Nunca se detuvo. Ni a los 50. Ni a los 70. Ni siquiera a los 90.
Hattie trabajó hasta sus noventas—todavía tras el mostrador, aún sonriendo, todavía revolviendo ollas y saludando a los clientes por su nombre.
Nunca bajó el ritmo.
Simplemente… siguió amando a la gente con comida.
Cuando falleció, su restaurante ya era una institución en Saratoga. Pero no se trataba solo de la comida.
Se trataba de la mujer que desafió cada obstáculo, cada expectativa y cada límite que el mundo quiso imponerle.
En 2013—décadas después de su primer plato de pollo—la revista Food & Wine nombró al pollo frito de Hattie como el mejor de Estados Unidos.
Piénsalo.
Una niña nacida en la pobreza.
Una sirvienta.
Una viuda sin red de apoyo.
Terminó dejando un restaurante, un legado… y una receta de coraje.
Entonces, ¿cuál es la lección en la historia de Hattie?
No se trata solo del pollo.
Se trata del poder de empezar… de todos modos.
Aun cuando no tienes nada.
Aun cuando nadie te aplaude.
Aun cuando el mundo dice que eres demasiado vieja, demasiado pobre, demasiado rota, demasiado tarde.
Hattie no creyó nada de eso.
En cambio, creyó en algo pequeño pero poderoso:
Un sartén.
Un sueño.
Y su derecho divino de ocupar un lugar en este mundo… y hacerlo más cálido.
Vivimos en un mundo que a menudo olvida a mujeres como Hattie.
Guerreras silenciosas.
Madres de esperanza.
Constructoras de comunidad.
Pero no deberíamos olvidar.
Porque hay un poco de Hattie… en todos nosotros.
Tal vez estás comenzando de nuevo.
Tal vez perdiste a alguien.
Tal vez cargas heridas antiguas que nadie ve.
Que esto te recuerde algo:
Sigues de pie.
Todavía tienes algo que dar.
Y tal vez—solo tal vez—tu mejor capítulo aún no ha sido escrito.
Cuando la vida te derribe, recuerda esto:
A veces, todo lo que se necesita para cambiar el mundo… es un sartén de hierro y un sueño.
Y a veces, todo lo que se necesita para levantarte de nuevo… es recordar quién eres.

Créditos a su autor.





“No subestimes una empanada hecha con hambre puede ser el comienzo de tu imperio”
13/06/2025

“No subestimes una empanada hecha con hambre puede ser el comienzo de tu imperio”

“Empecé vendiendo empanadas con una olla prestada… hoy tengo seis restaurantes y ninguno se llama como mis hijos.” 🧓🏽🥟

La pensión no alcanzaba. Mis hijos no aparecían. Y los vecinos ya se cansaban de prestarme. Un día agarré una olla vieja, compré medio kilo de carne y empecé a preparar empanadas como me enseñó mi abuela. Salí a vender en la esquina con una canasta prestada. Nadie me conocía, pero cuando probaron la primera, uno me dijo: “Señora, ¿mañana vuelve?” Esa frase… me salvó la vida. 🍳🧺

Vendía 20 al principio. Luego 40. Después una señora me prestó una mesa y puse una sombrilla. Me decían “la abuela de las empanadas”. Llovía y yo seguía ahí. Un día, una mujer joven me grabó para TikTok sin yo saber. El video se volvió viral. A los dos días, tenía fila en la puerta de mi casa. Así nació “Doña Elvira Tradicional”, la marca que yo jamás imaginé tener. 🛑📱

Con la ayuda de una amiga contadora, legalicé todo. Abrí mi primer local con lo justo. Y cuando empecé a contratar, no busqué chefs famosos… busqué madres solteras, abuelas, mujeres que sabían de sabor y de guerra. Hoy tengo seis restaurantes, vendo congeladas al por mayor, y me invitan a ferias gastronómicas. Todo con la misma receta, el mismo cariño… y la misma olla colgada en la pared como trofeo. 🥇🍽️

Hace poco, uno de mis hijos me escribió. Me preguntó si podía invertir en mi negocio. Le dije: “Lo siento, hijo… aquí no se invierte con dinero. Aquí se cocina con historia.” No tengo rencor. Porque entendí que la familia a veces no nace… se cocina. Y la vida, cuando más te aprieta, te hace saborear lo que de verdad vale la pena. 🧕🏽💬

“No subestimes una empanada hecha con hambre… puede ser el comienzo de tu imperio.” 🥟🔥

– Doña Elvira Vargas

Dirección

Hiedras N40 Y Rio Coca
Coca
170503

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