Eduar Garza

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La libertad empieza donde termina el dogma.Una persona de ideas es aquella que, basándose en la observación, la reflexió...
29/05/2026

La libertad empieza donde termina el dogma.

Una persona de ideas es aquella que, basándose en la observación, la reflexión y la crítica, construye y modifica sus opiniones de forma dinámica. Se nutre de diferentes fuentes de conocimiento, está abierta a las evidencias y no se aferra a un único dogma inamovible.

La curiosidad y la disposición a debatir, sin caer en descalificaciones, son signos distintivos de esta postura.

Por otro lado, la persona convertida en siervo de una ideología pasa del pensamiento crítico a la lealtad absoluta a un conjunto de creencias, símbolos y postulados invariables.

Esta adhesión ciega puede llevar a descartar cualquier evidencia que contradiga el dogma propio. Los debates se transforman en ataques personales y se minimiza o ridiculiza al oponente ideológico.

Las cadenas más difíciles de romper no son las que atan las manos, sino las que atan el pensamiento.

Una reflexión extraída de Mientras esperas a Godot, un libro sobre la condición humana, las ideas, las creencias y las cadenas invisibles que limitan nuestra libertad.

📖 Disponible en https://eduargarza.es/libros/
También en todas las librerías y plataformas.

Cuando la ambición apaga la luz.El joven notó que algo en la voz del anciano había cambiado. Ya no era guía sereno, sino...
20/05/2026

Cuando la ambición apaga la luz.
El joven notó que algo en la voz del anciano había cambiado. Ya no era guía sereno, sino centinela.

—¿Por qué venir aquí de noche? —preguntó.
—Porque la corrupción nunca aparece a la luz del día —respondió el maestro—. Se mueve en la penumbra, entre sombras y murmullos. No se parece a un monstruo, como muchos imaginan.

Se parece más a una tentación que susurra con suavidad, hasta que quien la escucha deja de reconocer su propia voz.

Se detuvieron frente a las escalinatas del edificio. Las ventanas altas estaban apagadas, pero una tenue luz se filtraba desde una oficina lejana, como un ojo inquieto que no quería dormir.

—La corrupción no comienza con un gran delito —continuó el maestro—. Comienza con una renuncia pequeña: ignorar una injusticia, permitir un abuso menor, aceptar un privilegio que no corresponde. La ambición se mueve despacio, pero con precisión y cuando uno se da cuenta ya ha apagado la luz que llevaba dentro.

Fragmento de "El Presidente"
Eduar Garza

Muy agradecido por haceros eco de la noticia y de la entrevista del artículo.Solo un pequeño detalle sin importancia: en...
14/05/2026

Muy agradecido por haceros eco de la noticia y de la entrevista del artículo.

Solo un pequeño detalle sin importancia: en mi nombre sobra el “do”; es Eduar y no Eduardo. No os preocupéis, estoy muy acostumbrado a estas variantes. A veces me llaman Eduardo, Edgar o incluso aparecen versiones más curiosas como Ebar, Eguar o Eduard. De hecho, en El Progreso ayer y hoy me cambiaron el apellido por “Gaza”, aunque otras veces me convierten directamente en “García”.

Son cosas que ya me tomo con bastante humor, como no puede ser de otro modo. 🤣

Eduar Garza presenta «Mientras esperas a Godot» en la Feria del Libro de Lugo
Eduar Garza

Hoy estuve en la Feria del Libro de Lugo en la caseta de Librería Aguirre firmando ejemplares de Mientras esperas a Godo...
13/05/2026

Hoy estuve en la Feria del Libro de Lugo en la caseta de Librería Aguirre firmando ejemplares de Mientras esperas a Godot y me quedó una sensación difícil de explicar.

Porque un libro, mientras se escribe, casi siempre parece una conversación a oscuras. Uno no sabe si aquello que siente, piensa o intenta transmitir llegará alguna vez a alguien de verdad.

Y entonces ocurren días como hoy.

Personas que se acercan a llevarse el libro. Personas que ya lo habían leído y quisieron detenerse un momento para contarme qué encontraron dentro de sus páginas. Personas deseándome suerte, hablándome con cariño, mirándome como si las palabras también sirvieran, a veces, para acompañarnos un poco.

No creo que exista un agradecimiento suficiente para algo así. Así que solo puedo decir gracias.

Gracias por el tiempo, por la cercanía y por hacerme sentir que este pequeño libro ya no me pertenece del todo.

Y quizá esa sea la forma más hermosa que tiene un libro de empezar a existir.

Disponible en https://eduargarza.es/libros/
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En la Feria del Libro de Lugo en Librería Aguirre

La última victoria:Vivimos en una época donde casi todo se exhibe. El éxito necesita espectadores, la opinión necesita r...
09/05/2026

La última victoria:
Vivimos en una época donde casi todo se exhibe. El éxito necesita espectadores, la opinión necesita respuesta, la indignación necesita eco, e incluso la virtud parece haberse vuelto una forma de escaparate.

Todo corre hacia la mirada ajena, como si existir dependiera de ser visto. Pero el honor pertenece a otro territorio, uno más silencioso y más difícil de habitar.

Porque el honor nunca fue espectáculo. Casi siempre ocurre lejos de los aplausos, en esos instantes pequeños donde nadie observa y, aun así, algo decisivo sucede dentro de una persona.

Vive en la palabra que se mantiene cuando ya no conviene, en la verdad que no se traiciona para obtener ventaja, en la capacidad de seguir siendo uno mismo cuando el mundo entero parece recompensar exactamente lo contrario.

Hay una forma lenta de desaparecer que comienza cada vez que uno se abandona a sí mismo para ser aceptado por los demás.

El honor no suele traer recompensas inmediatas. A veces ni siquiera reconocimiento. Muchas de las decisiones más dignas ocurren en silencio y se pierden para siempre en la memoria del mundo.

Pero quizá precisamente por eso conservan algo puro, algo intacto. Porque existen gestos que no buscan admiración, sino paz; no nacen del deseo de parecer valientes, sino de la necesidad íntima de no romperse por dentro.

Y al final, cuando el ruido se apaga y las apariencias dejan de importar, uno descubre que la vida no estaba hecha solamente de aquello que consiguió, sino de aquello en lo que decidió convertirse.

Entonces permanece una única victoria verdadera y silenciosa: la certeza de no haberse traicionado.

"Mientras esperas a Godot". Un viaje hacia la claridad.

Disponible en https://eduargarza.es/libros/
También en todas las librerías y plataformas.

Lugo no necesita trincheras, necesita futuroHay ciudades que no hablan.Ciudades que simplemente existen, resignadas, atr...
07/05/2026

Lugo no necesita trincheras, necesita futuro

Hay ciudades que no hablan.
Ciudades que simplemente existen, resignadas, atrapadas en la costumbre, cubiertas por ese polvo invisible que dejan los años cuando ya nadie espera demasiado del mañana.

Y luego está Lugo. Lugo no calla. Lugo susurra.
Susurra en la piedra húmeda de las murallas cuando cae la lluvia. En las calles vacías de invierno.
En la luz naranja que tiembla sobre San Marcos al anochecer.
En los barrios donde la gente aprendió durante demasiado tiempo a vivir sintiéndose lejos de todo, incluso estando dentro de su propia ciudad.

Hoy Lugo vuelve a susurrar y, quizá por eso, necesitaba escribir.
No para convencer a nadie. No para ganar una discusión.
No para colocarme detrás de unas siglas o delante de otras.

Ya hemos tenido demasiado de eso.
Demasiadas trincheras.
Demasiado ruido.
Demasiada gente gritando sin escuchar.

No. Escribo porque vivo en esta ciudad y cuando uno es feliz en un sitio, le duele verlo convertirse en un campo de batalla.

No me ha gustado esta moción de censura.
Lo digo con la serenidad de quien no necesita odiar para discrepar.

Porque sí, la democracia tiene mecanismos. Tiene números, leyes, reglamentos y mayorías. Y todo eso debe respetarse.

Pero hay veces en las que la política olvida algo esencial: que detrás de cada maniobra hay una emoción colectiva. Una sensación. Un latido.

Y el latido de Lugo hoy no es de celebración. Es de incertidumbre.
Es el silencio extraño que queda cuando algo se rompe y todavía nadie sabe explicar exactamente qué.

Quizá porque las ciudades, igual que las personas, también tienen alma y el alma de una ciudad no entiende de pactos ni de estrategias.
Entiende de esperanza, de dignidad, de la sensación de avanzar.

Y Lugo estaba avanzando.
No de forma perfecta. La perfección no existe. Existen las manos manchadas de quien trabaja y las manos limpias de quien jamás tocó nada por miedo a equivocarse.

Pero Lugo se estaba moviendo.
Después de demasiados años detenida frente al espejo de sí misma, empezó a caminar otra vez. Y eso se veía.

Se veía en las calles.
En la limpieza.
En los barrios olvidados donde, por primera vez en mucho tiempo, alguien parecía recordar que también vivía gente allí.

Se veía en esa sensación pequeña pero inmensa de que los impuestos dejaban de desaparecer en un pozo oscuro y empezaban a transformarse en ciudad.

Porque una ciudad no se construye solo con cemento. Se construye cuando un vecino siente que importa.

Y quizá eso fue lo que mucha gente empezó a sentir estos años: que Lugo volvía a importar.

Por eso duele tanto este momento.
Porque más allá de partidos, más allá de ideologías, más allá incluso de la propia moción, había algo mucho más profundo ocurriendo: Lugo empezaba a despertar.

Y despertar siempre incomoda.
Incomoda porque obliga a decidir qué queremos ser.
Si una ciudad que simplemente sobrevive… o una ciudad que sueña.

Rubén Arroxo entendió algo que demasiados políticos olvidan: que gobernar una ciudad no consiste únicamente en administrar lo que existe, sino en imaginar lo que puede llegar a ser.

Claro que se equivocó. ¿Cómo no iba a hacerlo?
Solo se equivoca quien se atreve a mover algo.
Solo se equivoca quien trabaja.
Solo se equivoca quien intenta cambiar la inercia triste de una ciudad acostumbrada a esperar.

Y Lugo llevaba demasiado tiempo esperando.
Esperando inversiones.
Esperando atención.
Esperando dignidad.
Esperando que alguien mirase más allá de las murallas y entendiese que la ciudad también vive en sus márgenes, en sus barrios, en sus calles silenciosas donde nunca llegan las fotografías oficiales.

Pero esta vez llegaron cosas.
Llegó limpieza.
Llegaron obras.
Llegó transformación.
Llegó, sobre todo, una idea.

Y las ciudades necesitan ideas para no morir lentamente.
Porque las ciudades también mueren. Aunque sigan llenas de gente.

Mueren cuando dejan de creer en sí mismas.
Cuando se acostumbran a la mediocridad.
Cuando nadie imagina nada mejor para ellas.

Lugo, por primera vez en mucho tiempo, parecía volver a imaginarse y eso vale más que mil discursos.

Ahora comienza otro tiempo y ojalá sepamos vivirlo sin odio.
Porque nada destruye más una ciudad que convertir a sus vecinos en enemigos.
Nada empobrece más que mirar al otro y verlo únicamente como alguien que vota distinto.

Lugo merece más altura que eso.
Merece conversaciones.
Merece reflexión.
Merece ciudadanos capaces de pensar con el corazón antes que con las siglas.

Porque dentro de menos de un año hablarán las urnas y ahí sí no habrá tránsfugas ni maniobras posibles.
Hablaremos los lucenses.

Y ojalá ese día Lugo vote pensando menos en siglas y más en quién trabaja de verdad para la ciudad.

Personalmente, me gustaría ver a Rubén Arroxo como alcalde, sin socios de gobierno.

Creo sinceramente que Lugo lo merece.
No porque sea perfecto —no lo es—, sino porque al menos ha demostrado algo extraordinariamente raro en política:
voluntad de transformar la ciudad en lugar de limitarse a sobrevivir en el cargo.

Y quizá eso, en los tiempos que corren, ya sea muchísimo más de lo que ofrecen la mayoría.

Foto: Pedro Garza

¿Y tú… también esperas?El 13 de mayo, en Lugo, puede que esa espera cambie.Durante dos horas —entre las 19:00 y las 21:0...
03/05/2026

¿Y tú… también esperas?

El 13 de mayo, en Lugo, puede que esa espera cambie.

Durante dos horas —entre las 19:00 y las 21:00— estaré en la caseta de la Librería Aguirre, en la Feria del Libro de Lugo.

Esperando.

Para dedicarte y firmarte un ejemplar de *Mientras esperas a Godot*.

Pero en realidad, no va de firmas.

Va de encuentros.

De esos que no se anuncian… pero suceden.

Si estás por allí,
acércate.

A veces basta con detenerse un momento
para que algo empiece.

📍 Feria del Libro de Lugo
📅 13 de mayo
🕖 19:00 – 21:00
📚 Caseta de Librería Aguirre

Hoy, en el Día del Libro, se hablará mucho de leer.De historias, de páginas, de lo que nos hacen sentir.Pero quizá leer ...
23/04/2026

Hoy, en el Día del Libro, se hablará mucho de leer.
De historias, de páginas, de lo que nos hacen sentir.

Pero quizá leer no vaya de eso.

Quizá leer no sea evadirse…
sino enfrentarse.

Porque un buen libro no te cuenta algo nuevo,
te deja sin excusas ante lo que ya sabías.

Y en un mundo lleno de opiniones, de ruido, de contenido constante,
leer se ha vuelto casi un acto incómodo.
Un acto de honestidad.

Nunca se escribió tanto…
y nunca fue tan difícil encontrar algo que realmente diga algo.

Hay quien presume de libros leídos.
Y hay quien, con uno solo, se permite cambiar.

Porque no es cuestión de cuánto lees…
sino de cuánto estás dispuesto a entender.

Por eso no todos los libros importan.
Y por eso no todos los lectores buscan lo mismo.

Algunos solo quieren pasar el tiempo.
Otros… no volver a ser los mismos.

Yo escribí Mientras esperas a Godot pensando en estos últimos.

Y tú…
¿para qué lees?

No es que falten ideas. Sobran opiniones.Hoy todo el mundo opina.Da igual de qué. Da igual cuánto sepa.Da igual si ha en...
17/04/2026

No es que falten ideas. Sobran opiniones.
Hoy todo el mundo opina.

Da igual de qué. Da igual cuánto sepa.
Da igual si ha entendido algo.
Opinar se ha convertido en una reacción automática.
Casi en un reflejo.

Vemos, juzgamos, publicamos.
Sin pausa. Sin duda. Sin profundidad.
Hemos creado una sociedad donde el que más habla parece el que más sabe…
y donde detenerse a pensar empieza a parecer una debilidad.
Pero no lo es.

Lo preocupante no es que haya muchas opiniones.
Lo preocupante es lo baratas que se han vuelto.
Opiniones sin contexto.
Sin responsabilidad.
Sin consecuencias.
Ruido.
Mucho ruido.

Y en medio de todo eso, pensar —de verdad pensar—
se ha convertido en algo casi incómodo.
Casi innecesario.

Quizá por eso cada vez cuesta más encontrar ideas…
y cada vez sobran más opiniones.

Y entonces la pregunta no es qué opinas…
sino si tienes algo que decir.
¿O solo estás haciendo ruido?

Mientras esperas a Godot no es un libro de respuestas rápidas.
Es, más bien, una invitación a parar, a pensar…
y a hacerse preguntas incómodas.
De las que no caben en una opinión.

Disponible en https://eduargarza.es/libros/
También en todas las librerías y plataformas.

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