06/02/2021
SOBRE LA P.A.C.
Creo que el sistema en el que nos hemos metido o, mejor dicho, nos obligaron a meternos es inmoral e injusto. Se nos dijo que nos darían ayudas para COMPENSARNOS las perdidas de renta que pudieramos tener por causa de favorecer el desarrollo de la sociedad. A continuación nos dijeron que ya no eran compensaciones sino subvenciones, en este punto comenzaron nuestros problemas. Pasamos de ser acreedores de la sociedad a ser deudores.
Ya no eramos nosotros los que haciamos el favor a la sociedad permitiendo que comiesen y vistiesen a unos precios razonables, ahora la sociedad se convertia en la que nos ayudaba a nosotros.
Nos parecio bien, total, el dinero nos seguia llegando, para que quejarnos. Que el dinero recibido tuviese un nombre u otro no importaba, sobre todo para gente práctica como somos los agricultores.
Paso el tiempo y cayo en el olvido que somos nosotros los que ayudamos y ellos los ayudados. El publico en general comenzo a tener la percepcion de que somos unos parasitos, y lo que es peor muchos de los nuestros empezaron a creer que nos hacían un favor con las "ayudas".
Así, llegado a este punto, los politicos tanto europeos como nacionales y locales, para congraciarse con sus votantes decidieron empezar a recortar el importe del dinero destinado a la agricultura, pasando del 90% del presupuesto comunitario al 40% y bajando.
Y puesto que nos dan un dinero que no merecemos se establecieron normas que debian cumplir los agricultores para compensar a esa sociedad del dinero que graciosamente nos da. Nos convirtieron en jardineros, paisajistas; tenemos normas medio ambientales, de contaminación de acuiferos, Red Natura, contaminación por nitratos e infinidad más. Claro, es lógico, debemos devolver a la sociedad de algún modo ese dinero que recibimos sin merecerlo. ¿Por qué? ¿Hemos hecho algo por la sociedad?, ellos piensan que no, ya han olvidado el motivo inicial del dinero que recibimos: que no es otro que mantener vivo el más estratégico de los sectores como ya se vio en la Segunda Guerra Mundial, y no es otro que asegurar los alimentos a la gente. De paso, para permitir el desarrollo social rápido, que esos alimentos sean baratos.
Y no lo deis vueltas, nos hemos convertido en mendigos. Pocas explotaciones son rentables sin subvención, dependemos de ellas más que de nuestro trabajo. No por que queramos, más bien es que no hay otra solución.
¿Quién de nosotros no sueña con que su actividad sea rentable por si misma? De esta manera seriamos libres, en lugar de estar siempre pendientes de una posible inspección que con razón o sin ella nos fastidie todo el trabajo de un año. Sometidos de continuo al criterio y buena voluntad del funcionario de turno. Teniendo que hacer mil equilibrios para cumplir cien normativas, muchas veces absurdas y casi siempre contrapuestas.
Autor desconocido