21/06/2026
PLATÓN TENÍA RAZÓN.
"El hombre sabio querrá estar siempre con quien es mejor que él."
Y eso implica algo incómodo: escuchar datos aunque no confirmen nuestras ideas.
Hace unos días, Tim Harford, economista británico y autor de El Economista Camuflado, recordaba en La Vanguardia una verdad sencilla:
Una mala noticia suele ocultar diez buenas.
Quizá por eso vivimos rodeados de personas convencidas de que España está peor que nunca. Y, sin embargo, los datos cuentan una historia bastante más compleja. España tiene problemas. Muchos.
☑ La vivienda.
☑ La productividad.
☑ La deuda pública.
☑ La burocracia.
☑ La corrupción.
☑ La presión fiscal.
Negarlo sería absurdo. Pero también lo es ignorar los avances. Porque la realidad no se construye con emociones. Se construye con hechos. Algunos datos:
📊 En 2013 España superó 6 millones de desempleados. Hoy cuenta con más de 22 millones de afiliados a la SS, el nivel más alto de su historia.
📊 España salió de la crisis financiera con una deuda disparada y unas cuentas públicas muy deterioradas. Hoy, como señala Harford, el déficit público español es inferior al alemán.
📊 La esperanza de vida supera los 83 años, una de las más altas del mundo. Nuestros abuelos vivían menos, ganaban menos y tenían muchas menos oportunidades que nosotros.
❌¿Significa eso que todo se ha hecho bien? No.
❌¿Significa que debemos dejar de criticar? Tampoco.
La crítica es necesaria. Lo que resulta peligroso es la pérdida de perspectiva. Una cosa es señalar los problemas para resolverlos y otra muy distinta repetir cada día que todo es un desastre, aunque los datos digan otra cosa.🤷
España no necesita optimistas ingenuos. Tampoco pesimistas profesionales.
Necesita ciudadanos capaces de reconocer simultáneamente dos verdades:
👉Que aún queda mucho por mejorar.
👉Y que hemos avanzado mucho más de lo que algunos están dispuestos a admitir.
Quizá la verdadera lección de Tim Harford no sea económica. Quizá sea intelectual:
💯Antes de indignarnos, comparemos.
💯Antes de repetir consignas, pensemos.
💯Antes de concluir que todo va mal, recordemos de dónde venimos.
La crítica mejora los países. La necedad nunca ha mejorado ninguno.