04/09/2026
𝗩𝗜𝗥𝗨𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗡𝗜𝗟𝗢 𝗢𝗖𝗖𝗜𝗗𝗘𝗡𝗧𝗔𝗟
𝗔𝘀𝗶́ 𝗱𝗲𝗺𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗕𝗶𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮 𝗱𝗲𝗽𝗲𝗻𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼.
Este verano muchos ciudadanos comentan que “hay menos mosquitos”. Sin embargo, como explica 𝗝𝗼𝗿𝗱𝗶 𝗙𝗶𝗴𝘂𝗲𝗿𝗼𝗹𝗮, 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗕𝗶𝗼𝗹𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗮 𝗱𝗲 𝗗𝗼𝗻̃𝗮𝗻𝗮-𝗖𝗦𝗜𝗖 y 𝗰𝗼𝗹𝗲𝗴𝗶𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗖𝗢𝗕𝗔, esa percepción no refleja la realidad ecológica.
Las lluvias de invierno y primavera han generado numerosos puntos de cría, y en muchas zonas de Sevilla siguen registrándose densidades elevadas de mosquitos, especialmente de especies asociadas al cultivo del arroz.
A pesar de la menor sensación de picaduras, los datos científicos muestran que este año la 𝗰𝗶𝗿𝗰𝘂𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗩𝗶𝗿𝘂𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗡𝗶𝗹𝗼 𝗢𝗰𝗰𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝗲𝘀 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼 𝗺𝗮́𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗻𝘀𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗻 𝟮𝟬𝟮𝟱, especialmente en localidades del Bajo Guadalquivir.
Esta situación pone de manifiesto que el trabajo de y es clave para entender y anticipar riesgos que no se ven a simple vista.
– 𝗔𝗻𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗻 𝗹𝗮 𝗲𝗰𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝘃𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 y cómo cambian con el clima, las lluvias o el uso del suelo.
– 𝗗𝗲𝘁𝗲𝗰𝘁𝗮𝗻 𝗹𝗮 𝗰𝗶𝗿𝗰𝘂𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝘁𝗼́𝗴𝗲𝗻𝗼𝘀 en mosquitos y fauna silvestre.
– 𝗜𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗻 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗿𝗶́𝗮 𝘆 𝗱𝗶𝘀𝗽𝗲𝗿𝘀𝗶𝗼́𝗻, desde arrozales hasta piscinas abandonadas.
– 𝗜𝗻𝘁𝗲𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗱𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗲𝘀, 𝗯𝗶𝗼𝗹𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗼𝘀 𝘆 𝗲𝗽𝗶𝗱𝗲𝗺𝗶𝗼𝗹𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗼𝘀 para interpretar escenarios complejos.
La vigilancia epidemiológica está íntimamente asociada al concepto de 𝘂𝗻𝗮 𝘀𝗼𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 (𝗢𝗻𝗲 𝗛𝗲𝗮𝘁𝗵) que considera que la salud humana, la salud animal y la salud ambiental están profundamente interconectadas. Significa que 𝗲𝗻𝗳𝗲𝗿𝗺𝗲𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀, 𝘃𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀, 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼𝘀 𝗰𝗹𝗶𝗺𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀, 𝘂𝘀𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝘀𝘂𝗲𝗹𝗼 𝘆 𝗱𝗶𝗻𝗮́𝗺𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗲𝗰𝗼𝗹𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗻 𝘂𝗻 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼 𝘀𝗶𝘀𝘁𝗲𝗺𝗮, y que solo entendiendo cómo interactúan podemos anticipar riesgos, prevenir brotes y proteger a la población.
Los biólogos lo tenemos claro: 𝗟𝗮 𝗕𝗶𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮 𝗻𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗿𝗺𝗶𝘁𝗲 𝘃𝗲𝗿 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗻𝗼 𝘃𝗲𝗻: 𝘆 𝗮𝗵𝗶́ 𝗲𝗺𝗽𝗶𝗲𝘇𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼𝘁𝗲𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻.
Un ejemplo claro es el que plantea Jordi en este artículo publicado en el Diario ABC de Sevilla y al que puedes acceder en el siguiente enlace: https://cutt.ly/gyjlUENr