17/05/2026
SEMIÓTICA DE LA INDIFERENCIA: EL MUNDO ADULTOCENTRISTA 🥺
No siempre me siento conforme con el lugar en el que estoy. No siempre el trabajo tiene un efecto inmediato ni es reconocido; mucha gente te dice que eres "admirable" por lo que haces, pero tú sabes que no. Yo sé que hago el mínimo indispensable para abonar a la dignidad de una persona en un mundo que se esfuerza por pisotearla.
Hay días que me agota la indiferencia del mundo pero sobre todo hacia las infancias. Vivimos en un entorno profundamente adultocentrista, donde a la gente le encantan los niños solo si vienen mudos, quietos y con el botón de silencio integrado. Se nos olvida que todxs venimos de allá y que no a todos nos fue bien en la feria.
Hay días que me sobrepasa este mundo tan egoísta; me dreno emocionalmente y, a veces, quiero llegar a mi casa y pedirle disculpas a mis hijos por traerlos a un planeta rodeado de personas tan empáticas como una piedra.
He dejado de entrar a TikTok por salud mental. Está lleno de mamás trabajadoras sufriendo por dónde van a dejar a sus hijos; esas cuatro horas que van a la escuela les permiten tener una jornada laboral, aunque sea de menor tiempo. ¿Andas buscando empatía en los comentarios? Suerte con eso. Lo que hay es un chingo de indiferencia colectiva y expertos en planificación familiar ajena diciendo: "para qué tienes hijos si no tienes las condiciones para atenderlos". Lo reconozco, me emperr@
Porque claro, inserte ironía, todas las que maternamos en este país lo hacemos desde un manual de certezas absolutas, ¿verdad? No falta el iluminado que comenta con saña: "hubieran elegido bien al papá de sus hijos", como si el machismo viniera con código de barras o garantía de fábrica. O si se quejan del transporte público con niños, te sueltan el típico: "para qué tienes hijos si no tienes carro".
Aquí en Semiótica, ya entendimos que la gente habla porque tiene boca y Wi-Fi, pero siempre las infancias son las perjudicadas y las maternidades las sentenciadas.
El otro día el trabajo y la vida me sobrepasó. Llegué a casa, me quité la dignidad de profesionista y les dije: "Hoy no es un buen día para mamá, necesito descansar".
Entonces, Oliver comenzó a pintarme la boca. No lo hizo para que se me quitara lo triste, sino para que recordara que soy hermosa. Le encanta verme con los labios pintados; siempre me dice: "Wow mami, eres hermosa", y automáticamente Marcelo réplica el mensaje y caemos en una tremenda y hermosa descripción exagerada de mi belleza. 😂
Si la sociedad me devalúa el triple en un día difícil, mis hijos me inflan el ego al cuádruple en cinco minutos. Negocio redondo.⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️
Ser boymom, ha sido una de las mejores experiencias. Tener la oportunidad de criar a dos hombres sensibles es un reto gigante porque la sociedad aún les exige ser los fuertes, los insensibles, los que no lloran pero sí rompen cosas.
Hoy no es así, no estoy sola y la vida gracias a Dios es distinta ❤️🩹 pero logro empatizar con esas mujeres agotadas, ahí les va tremendo facto: AÚN LAS MATERNIDADES MAS DESEADAS Y PLANEADAS TIENEN COMPLEJIDADES. Y sí, las escuelas no son guarderías pero sí forman parte de una estructura social que nos permite maternar con dignidad.
Mi propia historia me puso de frente a hombres que entienden el poder desde el machismo y la incapacidad de procesar un sentimiento sin gritar.
Esta es mi oportunidad de revancha👊: darle al mundo dos seres que no van a poner en peligro a nadie; que sea cual sea su destino, serán el lugar seguro entre ellos y para alguien más, si es que deciden compartir sus vidas. Mientras afuera la indiferencia impera y el mundo sigue pretendiendo que los niños se crían solos, derrotada y ojerosa en mi cama, ellos me pintan los labios con pulso de cirujano y me salvan de la hostilidad exterior
❤️🩹