16/10/2025
He estado lejos de este perfil… No porque no quiera estar aquí, sino porque a veces simplemente no sé si voy a poder con todo.
Ser empresaria no siempre es inspirador. Hay días en los que me desanimo al ver cómo el valor de la palabra parece perderse —cuando un proveedor cambia los precios sin aviso, o cuando un colaborador decide irse justo en medio de todo el trabajo.
Me canso. Estoy cansada.
Y mientras más me profesionalizo, más impuestos pago, más responsabilidades surgen y menos programas parecen llegar a mi tipo de emprendimiento.
Pero entonces volteo a ver a mis clientes.
Esos que han estado conmigo desde hace años, que ya me cuentan de sus hijos, de su familia, de su día a día… y recuerdo que aquí los recibimos con una sonrisa sincera y un trato que no se olvida.
Ayer me llamó una empresa de Puebla.
Después de 18 años de esfuerzo, tienen que cerrar. Su historia me partió el corazón.
Pero la persona me dijo algo que se me quedó grabado:
“Solo me queda hacer lo mejor de mí y confiar en que Dios pondrá todo en su lugar.”
Y eso me hizo volver aquí.
Porque aunque no siempre sé cómo, sé que quiero seguir dando lo mejor de mí y confiar que ahí arriba me apoyan.
¿Y tú mujer empresaria cómo te has sentido?