18/08/2026
𝗦𝗮𝗯𝗲𝗿 𝘃𝗲𝘀𝘁𝗶𝗿 𝗲𝗹𝗲𝗴𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗻𝗼 𝘁𝗲 𝗵𝗮𝗿𝗮́ 𝗲𝘅𝗶𝘁𝗼𝘀𝗼, 𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝘁𝗲 𝗳𝗮𝗹𝘁𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲𝗴𝗶𝗮, 𝗲𝗷𝗲𝗰𝘂𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗿𝗮́𝗽𝗶𝗱𝗮 𝘆 𝘃𝗮𝗹𝗲𝗻𝘁𝗶́𝗮.
¿Cuánta gente muy bien vestida conoces y no llega a los puestos de liderazgo en las empresas? Tal vez muchas. Llegan a puestos directivos quienes supieron venderse con una estrategia y cuando llegan, si no saben vestir con clase lo aprenden. No es al revés.
No me malinterpretes. Soy Asesor de Imagen. No estoy diciendo que tu manera de vestir no importe para crecer profesionalmente. Sí importa, aunque no de la manera como la mayoría cree. Yo mismo, años antes de convertirme en Asesor de Imagen, fui seleccionado en varios puestos de trabajo por saber venderme, no por mi buen gusto al vestir (que en ese entonces no lo tenía, ni sabía que carecía de ello). ¿Captas mi punto?
Si deseas ascender o llegar a puestos directivos hoy en día necesitas de una estrategia, una rápida ejecución y valentía; ya no se logra por acumular muchos años de trabajo en la empresa (esa era la estrategia en la época de nuestros abuelos y padres, donde entrabas a trabajar visualizando que allí también te jubilarías). El mundo corporativo ha cambiado demasiado.
¿Cuál es tu estrategia?
Quienes no tienen una estrategia van a la deriva esperando que la vida sea justa con ellos. Tu estrategia debe comunicar claramente ¿en qué eres muy bueno? Si estás pensando solo en los conocimientos que estudiaste te estarás formando donde la mayoría lo hace y se estanca. Necesitas ir mucho más profundo. Encuentra aquello que te diferencia del resto en tu carácter y aprende a comunicarlo con acciones, no con palabras. Puedes decir que eres el mejor en algo y no mostrarlo en el día a día.
Me pongo como ejemplo. Estudié la licenciatura en comunicación y una maestría en imagen pública. Sin embargo, lo que me diferencia no son mis estudios, lo hace mi liderazgo, perseverancia y gran sensibilidad para asesorar a mis clientes. Muchos suponen que amo la moda o la ropa y que por ello decidí ser Asesor de Imagen. No es así. Me apasiona el crecimiento personal e impulsar a mis clientes a ser más y lograr más. Actualmente asesoro a líderes corporativos en su imagen, comunicación y liderazgo. Mi estrategia es comunicar lo que me diferencia: liderazgo, perseverancia, sensibilidad. Ninguna de estas fortalezas que hoy tengo estaban incluidas en el plan de estudios de la universidad o la maestría.
Encuentra aquello que te diferencia del resto en tu carácter y aprende a comunicarlo con acciones, no con palabras.
Aprende a ejecutar rápido
Es increíble la cantidad de personas que tardan en ejecutar una estrategia porque esperan el momento perfecto, que el universo se alinee con sus deseos y todo parezca fluir sin obstáculos. La realidad es que aquellos que ejecutan rápido obtienen resultados que los hace más visibles y provocan su ascenso a puestos directivos. No siempre llega a la cima quien sabe más, sino aquel que se hizo visible para la organización con sus acciones.
¿Cuántos colegas conoces que llevan estudiando año tras año y no ascienden? Les pasa esto porque no han ejecutado lo aprendido. Necesitan saberlo todo para atreverse. Ese momento ideal no llega.
No siempre llega a la cima quien sabe más, sino aquel que se hizo visible para la organización con sus acciones.
Porque quienes ejecutan rápido tienen un feedback rápido y descubren en qué deben aún mejorar.
¿Y que haces si ejecutas rápido y te equivocas? Te disculpas, asumes el precio de tu aprendizaje, te corriges, mejoras y continúas (desde un aprendizaje invaluable que ningún estudio te ofrece).
Los clientes que más crecen con mi Asesoría de Imagen, Comunicación y Liderazgo son quienes ejecutan de inmediato lo que aprendieron. Si les recomendé tomarse una foto a diario para verse de cuerpo entero con su nueva combinación de ropa, lo hacen. Si les recomendé grabarse a sí mismos en un audio de un minuto para hablar con más fluidez y eliminar muletillas, lo hacen. Si les sugiero una acción para integrar a su equipo lo hacen en la semana que lo aprendieron (no cuando tengan tiempo). No postergan. Porque quienes ejecutan rápido tienen un feedback rápido y descubren en qué deben aún mejorar.
Aprende a ser valiente
Ser valiente no significa no tener miedo. Es hacer algo a pesar del miedo. Y si algo nos da miedo es porque podemos fallar. Y si lo hacemos y no triunfamos, estamos más cerca que todos los que no se atrevieron. Siempre hay la posibilidad de fallar, como también lo es de acertar.
Atrévete a participar en una reunión directiva, pues te puede dar la visibilidad que necesitas. Lidera un proyecto estratégico en la empresa, pues te pondrá en los reflectores. Acepta un nuevo rol que te ayude a comunicar con más poder tu estrategia. Sé valiente. La timidez no vende.
¿Sabías que renovar por completo tu imagen también implica valentía? Es dejar atrás tus hábitos para combinar la ropa. Decirle adiós a reglas que hoy son obsoletas. La autenticidad es valiosa porque es escasa (la mayoría prefiere encajar) y además necesitas ser valiente para ser auténtico.
Ser valiente no significa no tener miedo. Es hacer algo a pesar del miedo. La timidez no vende.
Atrévete a comunicarte en público para tener más influencia y ser conocido por más personas en tu empresa y en la industria. Hoy con las redes sociales todos tenemos la oportunidad de incrementar nuestra influencia.
Liderar a un equipo es de personas valientes porque implica asumir el riesgo de fallar. La responsabilidad de perder es tuya, aunque, si ganas también.
Y cuando comiences a crecer invierte en ti
Si bien ninguna vacante de nivel directivo pide elegancia o vestir bien, se asume que es una habilidad que dominas, ya que tu imagen ahora es pública y representas a la empresa, no a ti mismo. Y si no sabes vestir bien, apréndelo y ejecuta de inmediato.
Tampoco es común que una vacante directiva exija que seas un gran comunicador en público, no obstante, si ya lo eres tu influencia se potencia al máximo. Mientras mejor te comuniques con claridad y sencillez lograrás más resultados en las personas que lideras. Y si además, has desarrollado tu carisma, a la gente le agradarás más como líder.
En toda oportunidad directiva se asume que tienes liderazgo, no obstante, hoy en día se sigue confundiendo ser jefe con líder. Tu papel más importante es lograr resultados con la gente y gracias a tu equipo, no por tu esfuerzo único. Ya no trabajas solo ni alcanzarás grandes metas por tu cuenta. Esa época se terminó. ¿Estás listo para esta nueva etapa?
Ahora reflexiona:
¿Tienes una estrategia para comunicar lo que te hace único y diferente?
¿Ejecutas rápido lo aprendido?
¿Eres valiente o demasiado prudente?
Solo tú sabes las respuestas. No esperes más, actúa.