13/01/2020
------------------VANDERCORP----------------------
Si les parece útil, difundan.
Colegas,
Comparto con ustedes mi experiencia y las reflexiones que esta me genera. Tal vez les sea de ayuda a algunos.
Mucho se ha mencionado acerca de Vander y sus malas prácticas. Siempre se ha escuchado que tardan mucho en pagar y en lo personal he escuchado historias de colegas a los que ya no les están pagando o que batallaron más de 1 año para conseguir que les paguen lo ya trabajado.
Yo estoy en esa situación actualmente. De hecho, Alejandro Poucel -dueño de la empresa y, de hecho, el que firma el cheque y da la orden de que se me pague-, me tiene bloqueada al celular y no responde ya a mis correos.
Lo curioso es que NO SIEMPRE FUE ASÍ. Por eso quiero contarles mi experiencia, para ver si de algo les sirve.
Empecé a trabajar para Vandercorp en 2013. Para entonces ya había yo escuchado que se tardaban en pagar. De hecho, quien me recomendó me dijo “velo como un ahorro porque se tardan en pagar”. Que una empresa “se tarde en pagar” es grave pero para nada tan grave como “que simplemente no paguen y se queden con tu dinero”. Entonces, cuando me empezaron a llegar ofertas de Vandercorp pensé que bastaría con cuidar “que conmigo no fuera así”. Y AL PRINCIPIO SÍ QUE FUE ASÍ y esto por varios años. Siempre cuidé que se me pagara lo más frecuentemente posible. De hecho y aunque suene inverosímil, llegaron a hacerme pagos espontáneos. No siempre fue así de fácil pero como siempre que le marcaba a Marlene ella me brindaba su apoyo y al poco tiempo me pagaban. Con un apoyo de este tipo, pues en verdad no había razón de no seguir trabajando para ellos. Sus eventos son muy buenos, se trabaja la gran mayoría de las veces en cabinas completas y sus técnicos son realmente muy buenos. Pero en verano de 2016 tuve mi REAL primera batalla para que me pagaran los eventos atrasados. Desde esa fecha todo empeoró. Los retrasos eran cada vez más frecuentes. Cada vez más seguido tenía yo que estar haciendo palanca con Marlene para que me pagaran. Me quedó muy claro que si yo seguía trabajando para Vandercorp era únicamente porque Marlene siempre respondía por mí y me apoyaba, logrando que se me pagara gran parte de lo adeudado.
Alejandro incluso habló un día conmigo. Diciéndome que el “nunca me dejaría de pagar” pero contándome cuánto le deben sus clientes y que entonces debía confiar en el y una sarta de excusar más. En ese momento, desafortunadamente, le creí.
Duré en ese estire y afloje 2 años más hasta que me harté. Además, Alejandro empezó a tener un comportamiento cada vez más nefasto. Por ejemplo, no querer pagar por los viáticos cuando nos proponían misiones fuera de CDMX o pagarlas en el ultimísimo momento, ya casi subiéndome al avión. Por ejemplo, poniéndonos en hoteles súper chafas para Cancún. A eso súmenle los varios incidentes en los que tuve que rescatar el evento porque Alejandro no ponía atención en los intérpretes que contrataba y resultaba que “su francés no era lo que decía su cv” y obvio no podían sacar el evento. Por más que Alejandro me pidió mi opinión y le dije honestamente que le faltaba mucho a esos intérpretes, pues sigo viendo a esos intérpretes en eventos de Vandercorp. Eso ya va diciendo mucho de la empresa.
Con todo esto encima, en diciembre de 2018, cuando vi que se hacían los locos cuando pedía pago y Marlene sólo se lavó las manos diciéndome “yo ya no me ocupo de eso, velo con Adriana” y Adriana sólo me decía “no me contesta el jefe”, “no me ha dado ninguna instrucción” decidí no soportar ni una humillación más y supe que había llegado ese momento de poner más cuidado en lo que hacía con vander. Le puse entonces un punto final a la situación no aceptando ni una misión más sin que me pagaran lo adeudado además del evento por anticipado. No les sorprenderá leer que los eventos que me ofrecieron en 2019 los cuento con los dedos de una mano. Logré que me hicieran algunos pagos de lo adeudado en 2018 durante 2019 y además me desconté a la mexicana rentándoles equipo portátil. Aún así, tengo desde octubre 2019 correteando a todos para que me paguen. Bueno, a Marlene ya no, porque como les comenté, ella “ya no se ocupa de los pagos”. Me siguen debiendo 22,500 mxn correspondientes a eventos de octubre y noviembre de 2018. Nada deleznables, dirá quien los tiene en su bolsillo. Honestamente no pienso dejárselos a Alejandro Poucel, porque si a él le duele el codo pagarme, imaginen cuánto más me dolerá a mi financiarle la riqueza a ese sinvergüenza.
Desde que estoy haciendo público mi caso hay muchos que me preguntan:
¿Por qué sigue esta empresa funcionando?
1. La empresa sigue funcionando porque tienen un sistema bien medido. Los que la manejan son embaucadores. A los intérpretes nuevos los van tratando increíblemente bien para convencerlos de tomar sus eventos. ¿Cómo?
· Dándoles varios eventos y muy seguido, algunos incluso el mismo día.
· Haciéndoles pagos antes de lo que uno espera
· Entendiendo nuestras necesidades como intérpretes y “peleándose” por nosotros
· Dándonos a escoger los eventos y los compañeros de cabina
· Siendo súper solidarios con uno cuando estamos en problemas. A mi por ejemplo, me dejaron ir temprano un día que me robaron la bolsa y no me descontaron las horas que no trabajé. ¿Qué considerados, no?
2. La empresa sigue funcionando porque siempre habrá intérpretes dispuestos a trabajar para ellos. Siempre hay nuevos intérpretes. Siempre habrá gente que no esté enterada de historia, ni de las otras. A mi el caso de Tere de la Canal me llegó incompleto y no me sirvió para mantener mis antenitas alerta.
3. La empresa sigue funcionando porque siempre habrá intérpretes que “le trabajen poquito” para que no sea mucho lo que les deben y sea más fácil que les paguen.
4. La empresa sigue funcionando porque siempre habrá intérpretes que vean el retraso “como un ahorro”, cuando en realidad no es normal que un pago se retrase tanto
5. La empresa sigue funcionando porque siempre habrá intérpretes que piensen que eso no les va a pasar a ellos
6. La empresa sigue funcionando porque siempre habrá intérpretes que tiren la toalla y dejen de insistir en que les paguen. Si hacen la suma, 10,000 que le deben a uno, 20,000 a otro, 40,000 a otro, 11,000 a otro, etc. Pues rápido se llegan a los 100,000 o más y ahí está claro que hay negocio
7. La empresa sigue funcionando porque siguen tendiendo clientes
Por favor recuerden que yo estuve en esas enumeraciones. Si hoy ya no estoy ahí es porque ya me harté y no pienso seguir en esa vía más. Estos puntos son reflexiones y no ataques personales. Pero si se sienten atacados, o sienten que algo les checa, quizá puedan reflexionar acerca de qué tipo de mercado quieren para ustedes.
Siempre he pensado que es demasiado fácil decir “las cosas son así y ya nos jodimos”. Porque todos tenemos el poder de cambiar las cosas. Sólo que cada quién las cambiará cuando lo crea conveniente. Pero entonces, debemos ser conscientes también de la situación que generamos.
Varios colegas me dijeron que este año Vander estuvo pagando por adelantado para que los intérpretes aceptaran trabajar en sus eventos. Eso es un cambio positivo. Lo único malo es que aún ahí sigue habiendo mañanas. Por ejemplo, a mi Alejandro me pagó un evento pasadas las 6 de la tarde del día anterior al evento. Dando por sentado que no me había pagado, le comenté a quien sería mi concabina que no estaría yo en el evento y el resultado fue catastrófico para todos. Fue una de las peores noches de 2019 en lo que a trabajo se refiere y no veo por qué las cosas tienen que ser así. Hasta en los pagos por adelantado hay que saber establecer las reglas con Alejandro Poucel, de lo contrario él sabrá encontrar la manera de manipular las cosas a su favor.
Además, aún con pago por adelantado, ¿qué se hace con las horas extras? ¿cómo asegurarse de que esas las pague Alejandro? ¿Apagarían el micrófono en ese caso?
No se vale que nuestras condiciones laborales hayan caído tan bajo.
Espero que aquellos colegas a los que les debe Alejandro Poucel no se rindan y sigan pidiendo su pago. Espero que se animen, como yo, a denunciar la situación por todos los medios posibles para que cada vez más intérpretes la piensen dos veces antes de aceptar. Porque, ¿quién en su sano juicio aceptaría una misión sabiendo de antemano el calvario que hay que pasar para que le paguen a uno…si es que le pagan.
Recuerden, tal vez ustedes no estén en esa situación hoy, pero nada les garantiza que las cosas no cambiarán. Yo no estuve en esa situación por 4 años, hasta que las cosas se degradaron.
Recuerden que mientras seamos más los que rechacen trabajar para Vandercorp o sólo acepten con pago por anticipado habiendo considerado todas las condiciones que deben cubrirse para que ese evento esté cubierto en su totalidad, estamos orillando a Vander a cambiar sus prácticas.
Y creo que lo mismo aplica para las demás agencias que tienen prácticas similares.
A veces nos cuesta trabajo creerlo, pero: el cambio está en nuestras manos.