06/06/2022
Hoy en día parecen ser más relevantes los juicios mediáticos que aquellos que se realizan bajo un Estado de Derecho.
Lo anterior con respecto al recientemente concluido juicio civil por difamación entre los actors Amber Heard y Johnny Deep.
Al ser completamente transmitido en medios digitales, el alcance fue masivo, permitiendo a miles de millones de personas convertirse en juez, jurado o abogado de cualquiera de las partes.
Los juicios mediáticos no son objetivos, se basan en sesgos cognitivos, creencias, elementos culturales y sociales y en esta ocasión de forma muy específica en ESTEREOTIPOS DE GÉNERO
A grandes rasgos, los estereotipos de género son construcciones sociales que dependen del lugar y momento histórico (entre otros factores) y “dictan” lo que un hombre y una mujer deben ser en el contexto social.
Durante siglos han sido la base para determinar cuáles son los derechos que hombres y mujeres tiene respecto uno del otro. Sin lugar a dudas las mujeres han tenido derechos realmente precarios frente a los de los hombres, basta con revisar la historia en momentos como la Edad Media o la Revolución Indistrial, por citar algunos ejemplos.
En el mismo contexto histórico han surgido importantes figuras feministas como Olympe de Gouges con su Declaración de los Derechos de la mujer y la ciudadana en 1791, hasta mujeres como Malala Yousafzai en el siglo XXI.
De esta manera se han visibilizado las desigualdades basadas en esas construcciones llamadas estereotipos de género en ámbitos como el laboral, salud, pobreza, violencia, migración, educación…
Amber y Johnny a pesar de ser “celebridades” no están exentos de ser encuadrados en estereotipos: Amber, la víctima; Johnny, el victimario. Y es comprensible que sean vistos así. Como ya he mencionado la historia confirma los siglos de sometimiento de las mujeres a la autoridad del hombre en claras relaciones de poder.
Pero tengo que plantear la pregunta ¿ es realmente imposible que a quien los estereotipos señalan como víctima se convierta en victimario, y a quien señalan como victimario, en víctima?
Y más aún, ¿ la tendencia a resolver conflictos a través de la violencia es privativa de los sujetos de s**o masculino, hablando desde el s**o biológico y desde el género?
Estas han sido las interrogantes en torno al juicio mediático, y vale la pena mucho, realmente mucho reflexionar respecto a ellas porque están dando forma a una nueva sociedad; una en la que estamos en riesgo de no lograr la igualdad sino de invertirla.
Y por otro lado, ¿se sobreponen en términos de validez y justicia, los juicios mediáticos a los juicios en un contexto de Estado de Derecho? ¿Es está la forma en la que debemos aspirar a obtener justicia ?
Este ciertamente, es un escenario INDESEABLE para todos los seres humanos.