30/04/2026
Si pudieras verme ahora, quizás no me reconocerías de inmediato. Han pasado 30 años desde esa foto, y sí, las facciones han cambiado un poco. Hay arrugas de risa alrededor de mis ojos, te pinté el cabello rojo, tenemos un par de ojeras que nos recuerdan que los sueños se cumplen a base de trabajo, incluso a deshoras, y una seguridad en mi postura que quizás te sorprendería.
Pero no te asustes, en mi interior sigo siendo la misma niña soñadora que eres tú, y la mirada que ves en el espejo es la de una mujer que se ha encargado de no defraudarte.
Sé que tienes sueños enormes, algunos que ni siquiera te atreves a susurrar en voz alta. Quiero que sepas que me he encargado de hacerlos realidad, ¡Todos!
Hoy miro hacia atrás y veo el camino que hemos recorrido, y me llena el corazón saber que la mujer en la que me he convertido es el reflejo de tus ideales. No hay mayor satisfacción que saber que esa niña que fuiste es la razón de la mujer fuerte, resiliente y feliz que soy ahora.
La clave de todo ha sido la fuerza de creer. Creer en tus sueños, creer en tu intuición y, sobre todo, creer en ti misma. Han habido miedos que se sentían como muros imposibles de escalar pero los rompimos uno a uno. Aprendimos que el miedo no es un obstáculo, sino una señal de que estás a punto de hacer algo grande. Nos atrevimos a equivocarnos, a levantarnos y a seguir adelante con más fuerza que antes. Y en cada paso, la felicidad ha sido nuestra guía.
Tu creatividad sigue intacta, e incluso se acentúa por las noches, transformando esas ideas locas en la vida que merecemos.
Nunca perdimos esa chispa. La mujer chingona que soy hoy no es otra cosa que el resultado de lo feliz que tú fuiste, de tu curiosidad, tu alegría y tu capacidad de asombro. He honrado cada uno de tus sueños y he mantenido viva la promesa de vivir una vida plena. Y lo he logrado.
¿Recuerdas esos mundos imposibles que imaginabas? No eran tan imposibles. Solo necesitaban tiempo, valentía… y que nunca dejaras de creer en ti. Y no lo hiciste por suerte, ni por magia… sino porque no te rendiste, porque te atreviste. Te honro y te amo por siempre Maff bebé, nunca te vayas de mi.