15/09/2026
Hay textos que no se leen solamente con los ojos…
se leen con las experiencias que nos ha tocado vivir.
Este poema de Rudyard Kipling habla de algo que todos, en algún momento, hemos tenido que aprender: mantenernos firmes cuando las circunstancias nos ponen a prueba.
Habla de perder, comenzar de nuevo, soportar críticas, no responder al odio con odio, mantener nuestra esencia cuando las cosas cambian y, sobre todo, no rendirnos cuando parece que ya no queda nada.
Pero quiero preguntarte algo:
¿Qué parte de este poema representa más tu vida en este momento?
¿La paciencia?
¿Las pérdidas?
¿Volver a empezar?
¿Aprender a controlar el carácter?
¿Mantenerte firme ante las opiniones de los demás?
¿O simplemente seguir adelante cuando nadie más cree en ti?
Te dejo el poema completo. Léelo con calma y dime en los comentarios:
¿Qué frase te llegó más y por qué? 👇
SI PUEDES… — Rudyard Kipling
Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera, o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras, o siendo odiado no dar cabida al odio, y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría…
Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios, o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas…
Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta, y perder, y comenzar de nuevo por el principio, y no dejar escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos a servirte en tu camino mucho después de que hayas perdido todo, salvo la Voluntad que les dice:
«¡Resistan!»
Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud, o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte;
si todos los hombres cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos,
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más,
serás un Hombre, hijo mío.