11/06/2026
En enero despedimos a mi hermano Guillermo.
Durante meses me faltó el valor para compartir esta imagen; porque me recuerda una verdad que cuesta aceptar.
Cuando perdemos a alguien, no sólo nos duele su ausencia. También nos duele todo lo que pensábamos hacer con esa persona y nunca hicimos.
Los viajes que dejamos para después.
Las conversaciones que pospusimos.
Las visitas que creímos que podían esperar.
Los abrazos que dimos por garantizados.
Con el tiempo he comprendido que el recurso más escaso de la vida no es el dinero. Es el tiempo compartido con las personas que amamos.
Por eso hoy quiero honrar la memoria de mi hermano con una reflexión sencilla:
No esperes una fecha especial.
No esperes tener más tiempo.
No esperes que las circunstancias sean perfectas.
Llama.
Visita.
Abraza.
Agradece.
Perdona.
Porque algún día descubrirás que lo que más duele no es lo que perdiste. es lo que dejaste para después.