os hábitos y estilos de vida no saludables y el incremento de la población en edad avanzada caracterizada por padecimientos crónico-degenerativos como la hipertensión, diabetes, enfermedades respiratorias y sus complicaciones, marcan una prevalencia de incapacidad funcional elevada en este grupo de edad. Aunado a esto, los padecimientos como la parálisis cerebral, síndrome de inmovilidad ocasionad
o por trauma, artritis reumatoide, etc., que deterioran la capacidad funcional en grupos de edad más jóvenes, así como la necesidad del familiar o cuidador primario de recibir orientación personalizada y continua de la enfermedad y cuidados que requieren sus pacientes, obligan a generar nuevas estrategias de atención en salud. Tal es el caso de la atención domiciliaria, por la variedad de ventajas que ofrece, con el fin de asegurar la continuidad del cuidado en la persona en su domicilio para evitar la institucionalización y favorecer el autocuidado. - See more at:
En este contexto la atención domiciliaria conlleva a reducir gastos económicos y humanos a las familias, así como reducir costos hospitalarios y mejorar la calidad de vida del enfermo-familia a través de la disminución del sufrimiento, fomentando la autonomía y potencializando la participación activa de ambos, ya que se consideran como una unidad que requiere cuidados y atención integral, individualizada y continua.