11/02/2022
Se necesitarían por lo menos dos dibujos para indicar las
partes más importantes del gallo. En uno solo, como el que
mostramos aquí, entresacado de la obra Poultry Colour Guide, del
doctor J. Batty y Charles Francis, hay ciertas omisiones inevitables
y no atribuibles a ignorancia o negligencia, sino a la dificultad y
a veces imposibilidad del señalamiento.
Me sorprende, empero, que se indiquen los caireles de la silla,
pero no la silla, o sea la parte posterior del dorso, adyacente a la
cola; y era muy fácil indicarla. No me sorprende, en cambio, que
no se hayan señalado la capa o manto ni los hombros, porque en
el dibujo no se ven. Tampoco el plumón es mostrable, por hallarse
debajo del plumaje exterior. Por otro lado, hay partes mostrables
pero no importantes; verbigracia, el borde frontal del ala a la
altura del dorso (frente del ala) y la extremidad de las primarias
(punta del ala).
He prescindido de algunos términos que ya no tienen vigencia
o que la tienen muy reducida; por ejemplo, esclavina y muceta,
vocablos con que antes se designaba la golilla. Antes se decía
también llorón para referirse a los caireles de la silla, esto es, al
conjunto de ellos, o más precisamente, al conjunto de lloronas
o lancetas. Otro término que ha caído en desuso es plastrón,
término de origen francés designativo del plumaje que cubre la
región comprendida entre el buche, la punta de los hombros y que
termina a mitad del esternón.
Estas voces y otras más, como rémiges, tectrices y rectrices,
eran usuales en la época de don Carlos Voitellier y don Salvador
Castelló Carreras, grandes y cultísimos avicultores de antaño.