21/04/2020
Hace dos meses un hombre renegaba de su negocio de venta de pizarras.
“Ya no se vende como antes.”
“Creo que mejor voy a cambiar de giro.”
Ni bien empezó la cuarentena, el
Hombre entró en pánico. Sin ahorros, sin poder salir libremente a vender sus pizarras, no veía futuro.
A la semana el teléfono empezó a sonar.
“¿Tienes pizarras? ¿Puedes traerme cinco mañana?”
Los pedidos empezaron a llegar desde todos lados.
Tendrá una pizarra para que me venda?
Hace delivery?
Tiene pizarras pequeñas?
De pronto el hombre que renegaba, ahora tenía pedidos y más pedidos. Le faltaban manos. Su mujer, su hijo, sus dos sobrinas, todos con mascarilla puesta haciendo equipo para abastecer el mercado. Con miles de alumnos recibiendo clases online, curiosamente, aumentó el consumo de pizarras.
Señores, las situaciones cambian de un momento a otro. Eso que tú ves como una adversidad, puede ser una oportunidad. Algunas personas no reconocen las bendiciones porque pasan demasiado tiempo quejándose, reclamando, viendo cómo regresar al pasado. El pasado ya es pasado, ya no puedes tener éxito con los planes que hiciste hace dos meses atrás. Son nuevos escenarios y se requiere de nuevas estrategias. Toca reinventarse.
Por eso es importante tu mentalidad. Dijo un amigo: las bendiciones solo pueden ser reconocidas por aquellos que se sienten bendecidos.
Supe de un muchacho que hace poco más de dos meses había iniciado en el negocio de la venta de ropa. A los quince días de haber empezado, se decreta cuarentena. La orden es clara: “solo se sale de casa para hacer mercado. El resto de negocios, entre ellos el suyo, cierran.” El hombre, con familia a cargo, con deudas y con múltiples compromisos financieros, empezó a vender fruta. Aprovechó que la suegra tenía un puesto dentro del mercado y conocía el movimiento. El punto es que el hombre que había empezando a vender ropa, ahora estaba vendiendo mandarinas. Y le esta yendo bien. Ha sabido sacarle provecho a la cuarentena.
Muévete a tu ritmo, a tu manera, pero muévete. Reinvéntate. Quizá tu negocio no pueda moverse, pero tú si puedes hacerlo.
Hace poco supe de un joven que renunció para empezar su negocio. Todos los amigos e incluso la familia le decían que no lo haga. “Estás loco”,le decían. “Cómo vas a renunciar para ir a vender comida?” “Tu eres profesional, aquí tienes tu trabajo seguro.” Resulta que cuando llegó esto del coronavirus la economía se reconfiguró y entonces muchas empresas han despedido a sus empleados. Allí despidieron a los amigos de este muchacho. A esos mismos que decían “no renuncies que aquí tienes algo seguro”, a esos mismos los botaron. Ahora ellos están sin empleo, y el amigo emprendedor hace negocios en la cuarentena.
Moverse, la clave es moverse. Recuerda que el dinero no entra en cuarentena, y que con crisis o sin crisis, igual la gente come todos los días. El consumo sigue. La vida sigue, la vida no se detiene. Quizá tu negocio esté en pausa, pero tú no... tu puedes explorar caminos temporales, puedes redefinir tus planes... el punto es no quedarse en plan de víctimas. Cambia el “estoy encerrado en casa”, por el “estoy avanzando desde casa.” Cambia el “no estoy haciendo nada”, por el “estoy aprovechando lo bueno de todo esto.”
Recuerda, avanzan los positivos, los creativos, los optimistas, los disciplinados, los que ven soluciones. Porque es crisis o CRECES!!