16/03/2026
“El único que no tiene teléfono es el único que realmente está mirando a todos”
Un pequeño perro permanece sentado en la Plaza de Armas de Cajamarca. Sus ojos recorren el parque con una mezcla de curiosidad y melancolía. Frente a él, jóvenes, adultos y niños desfilan absortos, con la mirada fija en una pantalla brillante. Nadie alza la vista; nadie parece notar al otro.
El perro observa en silencio. Mueve la cola cuando alguien pasa cerca, esperando, tal vez, una caricia o un simple cruce de miradas que le devuelva la conexión. Pero los pasos siguen su ritmo, apresurados y distraídos, atrapados en el mundo digital. Es la gran paradoja: el único ser que no tiene teléfono es el único que realmente está viendo a los demás.
La escena, cotidiana y reveladora, nos deja una reflexión inevitable: mientras buscamos conexión en una pantalla, solemos ignorar la que vibra justo frente a nosotros. Quizá, como ese pequeño perro, necesitemos levantar la mirada y recordar que el mundo sigue ahí, esperando ser visto.
“ Todos conectados, pero nadie se mira. El único que realmente observa la vida en la Plaza de Armas de Cajamarca es quien no necesita una pantalla para estar presente. ¿Qué nos estamos perdiendo?”
“Miradas que no se cruzan. Mundos que no se tocan. A veces, la lección de conexión humana la aprendemos de quienes menos esperamos. 🐾”
“En un mundo de pantallas, el único que disfruta el paisaje es quien no tiene una. Una postal de nuestra realidad actual en el corazón de Cajamarca.”