22/05/2026
LA RELIGIÓN NO SALVA, LOS HOMBRES TAMPOCO, LAS IMÁGENES MENOS
Ninguna religión puede salvar al hombre, porque la religión es el intento humano de acercarse a Dios por sus propios medios. La Escritura enseña que la salvación no está en prácticas externas, sino en Cristo mismo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Además, la Palabra afirma: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5).
Los discípulos de Jesús fueron llamados cristianos por primera vez en Antioquía (Hechos 11:26). Desde entonces, los seguidores de Cristo han sufrido persecuciones, encarcelamientos, torturas y muerte por causa del evangelio (Hechos 14:22; 2 Timoteo 3:12). Ser cristiano no es pertenecer a una religión, sino vivir una relación con Dios por medio de Jesucristo y el Espíritu Santo, fundamentada en Su Palabra: la Biblia (2 Timoteo 3:16-17).
La fe no se impone, se cree. Muchos seguirán rechazándola por la dureza de su corazón (Hebreos 3:15), por tradición, comodidad, temor al qué dirán o presión familiar. Jesús mismo advirtió: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada” (Mateo 10:34-36). Seguirle implica oposición y rechazo, incluso dentro de la propia familia.
Es cierto que finalmente Jesús vendrá a juzgar a todos: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo” (2 Corintios 5:10). En ese día, “toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor” (Filipenses 2:10-11). Hoy Él es nuestro abogado (1 Juan 2:1), pero en el juicio será juez (Hechos 17:31). Por eso debemos estar preparados, pues no habrá excusa de ignorancia.
La decisión de derribar las imágenes en cada hogar corresponde a quienes vienen a la verdad. La Biblia es clara: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza… no te inclinarás a ellas ni las honrarás” (Éxodo 20:4-5). Muchos permanecen cegados por la religión (2 Corintios 4:4) y finalmente darán cuentas a Dios por su rebeldía y desobediencia. Lo más grave es cuando esta incredulidad arrastra a hijos y nietos, perpetuando la desobediencia en generaciones que han oído la verdad; pero no la aceptan (Deuteronomio 5:9-10).
La Biblia enseña con claridad que solo Cristo salva. La religión, las tradiciones o las imágenes no pueden dar vida eterna. Hoy es el tiempo de creer en Jesús, vivir en obediencia a Su Palabra y preparar nuestro corazón para el día en que Él juzgará al mundo con justicia.