17/06/2026
Nos dejaron con hambre... Después de varios días viviendo una experiencia extraordinaria en el crucero, ocurrió algo que me hizo reflexionar.
Y no, no fue por lo que sucedió, fue por cómo me hizo sentir.
Éramos un grupo de 11 personas. La aplicación solo permitía reservar para 10, pero nos habían indicado que no habría problema porque siempre podían añadir una silla adicional al llegar.
Esa noche esperamos cerca de una hora y cuarenta minutos por nuestra mesa. Cuando finalmente nos llamaron, había espacio solo para 10.
Explicamos la situación esperando una solución sencilla. Después de todo, se trataba de una sola silla.
Sin embargo, la conversación se enfocó en verificar quién había reservado, quién faltaba, qué decía la aplicación y por qué éramos 11 en lugar de 10.
Lo que para nosotros parecía un asunto simple comenzó a convertirse en un problema.
Luego pensando en esa situación, recordé algo que veo constantemente en las organizaciones y es que muchas veces los clientes no esperan perfección, sino resolución.
Continuo en el primer comentario.
No esperan que nunca ocurran errores. Esperan sentirse escuchados cuando ocurren.