09/26/2019
UN CIELO NUEVO Y UNA TIERRA NUEVA
La esperanza cristiana, el objetivo y el camino
La primera lectura nos dice que después de la Ascensión de Jesús a los
cielos; María acompañaba a los Apóstoles en oración, esperando al Espíritu
Santo, que renovaría el corazón de todos los que crean y se bauticen,
iluminándoles la inteligencia para ver el camino propuesto por Jesús hacia un
cielo nuevo y una tierra nueva.
En el Evangelio, María es la primera que dice “si” al camino de Dios para
salvar a los hombres y por obra del Espíritu Santo, el Hijo de Dios se encarna
en su seno; Jesús, camino, verdad y vida.
Hay, entonces, hay un objetivo de la vida humana; llegar a un cielo nuevo y
a una tierra nueva, que tenemos que comenzar a construir desde ahora – ese
es el sentido de nuestra vida - y Dios nos regalará más allá de esta vida, hay
un camino: vivir como Jesús, y un animador de ese camino: el Espíritu Santo.
Así nace la esperanza cristiana; que no es quedarse esperando la vida del
cielo, sino comprender que el sentido de nuestra vida es construir desde ya un
cielo nuevo y una tierra nueva que Dios nos regalará al final. Sucede que al
camino, que consiste en vivir como Jesús vivió, asumir su modo de pensar, de
sentir y de obrar; se propone otro camino alternativo.
Un camino verdadero y uno falso
Frente a esta propuesta de Dios que asumieron María primero, por obra y
gracia del Espíritu Santo y Jesús después, hay una propuesta alternativa, una
propuesta mundana, que consiste en tomar como objetivo de la vida, el tener,
el placer y el poder. Por eso tenemos que pedirle al Espíritu Santo los dones de
inteligencia y sabiduría para no ser engañados
Sucede que estas propuestas alternativas son atractivas pero son una falsa
promesa de realización que termina en frustración. A estas opciones
alternativas, la Iglesia las llama ídolos, porque se parecen a Dios, en el sentido
de que son capaces de hacerte organizar toda la vida en torno a ellos,
buscando la felicidad. Sin embargo, el camino de estos ídolos termina en
frustración, y, para colmo, cuando la persona se da cuenta, suele ser
demasiado tarde, cuando comienza su ancianidad y ya no hay tiempo de vivir
otra vida. Sólo queda arrepentirse, pedir perdón a Dios y a los hermanos por
haber vivido de manera equivocada. Hay que ser inteligentes y tomar la
verdadera opción ahora, antes de que sea tarde.
1. Dios o el dinero tomado como fin
Conocí a una persona que se pasó toda la vida juntando dinero, ese era
su fin: era rica, trabajaba mucho; tenía una linda casa, siempre tenía el auto
último modelo, aunque lo usaba poco, tal vez para que no se ensucie; a su auto
le decían el pericón: “una vueltita y adentro”. Envejeció y enfermo se deprimió.
Pasó toda la vida detrás del dinero y ya viejo, se dio cuenta que se moría y no
se lo podía llevar. Como dice el Papa Francisco: Nadie vio un cortejo fúnebre
seguido de un camión con acoplado llevando los bienes del difunto; sería
ridículo. El dinero tomado como fin, empequeñeció el panorama de su vida, lo
hizo cerrado y egoísta, lo engañó, le prometió una felicidad que al final se le fue
de las manos como agua entre los dedos. Por eso le decimos a la Virgen:
MARÍA, TE PEDIMOS LA GRACIA DE NO TOMAR EL DINERO COMO UN
FIN, PORQUE ES UN CAMINO FALSO QUE NOS HACE EGOÍSTAS, NO
CONSTRUYE UNA PATRIA DE HERMANOS Y AL FINAL DE LA VIDA SE
NOS ESCAPA COMO EL AGUA ENTRE LOS DEDOS.
La Iglesia nunca ha dicho que tener dinero sea un pecado; el pecado está
en el uso egoísta del dinero. Lo que pide Dios es dar al dinero, al tiempo y a los
talentos, una función social. Mencionábamos anoche, la virtud de tantos
empresarios que dan a su dinero un valor social, mediante una pequeña o
mediana empresa, que al dar trabajo, permite que los empleados tengan
acceso al capital y por el capital a los derechos humanos fundamentales:
vivienda digna, educación para los hijos, descanso necesario. Podemos hablar
también de tanta gente que da su tiempo y sus talentos en una cooperadora del
hospital. Por eso le decimos a la Virgen: MARÍA, TE DAMOS GRACIAS POR
TANTA GENTE QUE DA A SUS TALENTOS, A SU TIEMPO Y A SU DINERO
UN VALOR SOCIAL, PORQUE ELLOS, COMO LO QUIERE DIOS, SON LOS
CONSTRUCTORES DE UN CIELO NUEVO Y UNA TIERRA NUEVA. ESTE ES
EL CAMINO.
2. Comprometerse o buscar el placer como fin
Frente al estilo de vida comprometido de la Santísima Virgen María y de
Jesús, hay una propuesta mundana alternativa que es la del “placer”; no
comprometerse, pasarla bien; ese camino es atractivo pero no puede dar la
felicidad que promete: primero porque es egoísta y vacío; segundo porque lleva
consigo el “tedio”, en efecto es rutinario y aburrido pasarse la vida sin hacer
nada por los demás. Además, el placer sin reglas morales termina manipulando
a las personas como si fueran cosas. No obstante el camino del placer tiene su
atractivo, por eso muchas personas que pueden, lo siguen. Sin embargo ese
camino termina en frustración y cuando se descubre, igual que en el caso del
dinero, a menudo es tarde, porque la persona ya no puede vivir una vida
distinta. En efecto, los ancianos, no sólo no tienen placer sino que tienen
sufrimientos por la ancianidad o la enfermedad. Entonces, si una persona vivió
toda su vida buscando la felicidad detrás del placer, su final será muy
frustrante. Por eso le pedimos a la Virgen: MARÍA, NO PERMITAS QUE
SIGAMOS EL CAMINO DEL PLACER COMO FIN, YA QUE NO NOS PUEDE
DAR LA FELICIDAD QUE NOS PROMETE, NOS IMPIDE VER LA
NECESIDAD DE LOS QUE NOS RODEAN Y AL FINAL NOS DEJA VACÍOS.
El placer del compromiso
Estamos salvados porque María y José, dejaron su plan, se olvidaron de sí
mismos y se comprometieron para recibir a Jesús, el Hijo de Dios y nuestro
Salvador. Estamos salvados porque Jesús se olvidó de sí mismo, se
comprometió, pasó su vida haciendo el bien, hasta entregarla en la cruz. María
cantó de alegría por su compromiso con el Salvador.
Hay una joven nicoleña que estudiando y pensando en los que sufren
diabetes, descubrió un método para saber si la insulina que se inyectan está o
no vencida. Publicando su descubrimiento a favor de estos enfermos, su rostro
estaba feliz. El año pasado, un joven de capacidades diferentes o especial,
ganó el campeonato mundial de ping pong; el rostro de él y de quienes lo
habían ayudado a llegar allí, estaba feliz. Conocí un dirigente político y otro de
una organización social, que lograron un acuerdo para que los obreros que
trabajan reciclando nailon o cartón que toman de la basura, sean introducidos
como empleados de una empresa que ordena los residuos en el basural; todos
estaban felices. Por eso le decimos a la Virgen: MARÍA, GRACIAS POR
QUIENES DEJANDO SU BIENESTAR, SE COMPROMETEN PARA LA
CONSTRUCCIÓN DE UN MUNDO DONDE LAS PERSONAS TENGAN UNA
CALIDAD DE VIDA DE ACUERDO A SU DIGNIDAD; LOS VEMOS
VERDADERAMENTE FELICES. ESE ES EL CAMINO.
3. El servicio o el poder
El poder también promete mucho, porque suele brindar además, placer y
dinero; tal vez por eso, muchos intentan perpetuarse en el poder; pero si una
persona lo tiene como objetivo, al final de la vida vivirá una frustración muy
grande, porque los viejos pierden el poder, no tienen poder. Por eso a un
anciano, aún en contra de su voluntad, la familia lo puede llevar a un geriátrico
porque no quiere hacerse cargo de él; lo pueden llevar a donde no quiere. Igual
que el tener y el placer, en la vejez el poder se escapa como el agua entre los
dedos y no se puede retener. Por eso le decimos a la Virgen: MARÍA,
LIBRANOS DEL PODER TOMADO COMO FIN, PORQUE NOS HACE
ARROGANTES, AUTORITARIOS Y EVITA QUE SIRVAMOS AL BIEN
COMÚN.
Todos tenemos algo de poder; una madre tiene poder sobre los hijos; una
docente tiene poder sobre sus alumnos, un juez tiene poder sobre los
ciudadanos que han caído en el delito; y no es un pecado; la misión es usar el
poder para servir, para edificar el bien común, para que aquellos que se nos
han confiado, alcancen su dignidad humana y cristiana. Cuantas madres
tomando el poder materno como servicio, nos transmitieron los mejores valores
que tenemos en nuestro corazón; cuántos docentes, desde su poder nos
promovieron humanamente, enseñándonos la importancia del compromiso y la
responsabilidad. Por eso le decimos a María: GRACIAS MADRE, POR TODOS
LOS PADRES, DOCENTES, SACERDOTES, POLÍTICOS, EMPRESARIOS,
QUE USAN SU PODER COMO SERVICIO, PORQUE ESO LOS ENNOBLECE
COMO PERSONAS Y CONSTRUYE LA SOCIEDAD. ESTE ES EL CAMINO.
En síntesis; tomar el poder, el placer y el tener como fines, es un falso
camino, porque si bien al principio prometen mucho, al final nos dejan vacíos,
solos y con una gran sensación de frustración.
En cambio, seguir el camino de la ética evangélica, que consiste en la
entrega de nosotros mismos al servicio de los demás, es un camino arduo pero
edifica a la comunidad y nos llena el corazón de alegría. Recuerdo a un señor
de una ciudad, que fue proclamado “Ciudadano ilustre”. Me pregunté; ¿qué
admira la gente de él? Que puso sus talentos, su tiempo y su dinero al servicio
de una institución significativa de la sociedad. Se lo veía lleno de alegría, con
un sano orgullo por haber vivido así.
Proyectar nuestra esperanza hasta sus horizontes definitivos
La fe nos da audacia, porque hace que nos juguemos poniendo como
objetivo de nuestra vida el cielo nuevo y la tierra nueva que Dios nos prometió
más allá de esta vida. Pero es razonable creer y tener esperanza porque Jesús
Resucitado y María están presentes: O NO ES MARÍA LA QUE NOS ATRAJO
AQUÍ; ¿ACASO LE PEDIMOS ALGO A UN MU**TO? LE PEDIMOS A MARÍA
PORQUE INTUÍMOS SU PRESENCIA DE MADRE ENTRE NOSOTROS,
PORQUE NOS DIO SEÑALES, NOS HIZO FAVORES, NOS CURÓ DE UNA
ENFERMEDAD, HIZO QUE CONSIGUIERÁMOS TRABAJO, NOS
RECONCILIO. POR ESO TENEMOS ESPERANZA QUE LLEGAREMOS
DONDE JESÚS Y MARÍA YA LLEGARON.
San Juan de la Cruz decía: “En el atardecer de la vida te juzgarán sobre el
amor”; parafraseando a este santo podríamos decir: “En el atardecer de tu vida,
paradójicamente te va a quedar la alegría de lo que diste”; es la alegría, que
según Jesús, nadie nos puede quitar; porque no se nos puede quitar lo que
dimos. Por eso le decimos a María: MADRE GRACIAS POR
ACOMPAÑARNOS EN EL CAMINO, DANOS LA GRACIA DE SERVIR POR
AMOR Y DE LLEGAR A DONDE VOS Y JESÚS LLEGARON. AMÉN.
¡¡VIVA LA VIRGEN!!
+ Mons. Hugo Santiago
Obispo de San Nicolás