03/09/2013
Hoy más que nunca, en un tiempo en donde la crisis en las organizaciones, es sólo el producto de la crisis que lleva cada uno de sus miembros por dentro, es imposible crear un sistema acorde la filosofía de vida organizacional, sin antes impactar en la filosofía de vida de sus partes.
El empleado no sólo es miembro de un sistema llamado empresa, es miembro de un sistema llamado familia, sociedad, planeta… y todo lo que sucede en cada uno de estos sistemas afecta directamente a cada uno de ellos, y por ende a todos.
En estos tiempos, más que entrenamiento y capacitación, hace falta más reflexión, el resto será el resultado de lograr la conexión entre los sueños personales y los sueños organizacionales, en impactar al corazón de la gente, en lograr que los empleados le encuentren un sentido más profundo que el hecho de recibir un salario para SOBREVIVIR.
Para ello, quienes ejercemos esta labor de motivar, asesorar y proponer alternativas a la producción a todos sus niveles, también tenemos que renovarnos; soltar los esquemas y proponer un impacto emocional real en un mundo que por miedo, se olvidó de sentir, por ende pasó por alto su capacidad innata de ser extraordinarios.
Llamémonos ahora despertadores en un mundo dormido, sensibilizadores en un mundo que se niega a saber lo que siente, impactadores en un mundo que perdió la posibilidad de conjugar el verbo vivir, y veremos entonces como aquellos términos: sinergia, calidad, excelencia, liderazgo