18/07/2020
Hace ya 6 años hicimos un viaje al Edo. Sucre a un pueblo llamado Santa Elena de Cupeiciyo, un pueblo hermoso y muy fructífero, donde los habitantes sembraban Café, Mandarinas, Naranjas, Cambures entre otros rubros. Nosotros llegamos en el mes de noviembre, el mes de la cosecha del café. Tuvimos la experiencia de recolectar el café, trillarlo, secarlo, tostarlo, molerlo y tomarlo. Allí en aquel lugar de pocas casas, sin electricidad, con muchos frutos y una vista del firmamento como jamás lo habíamos contemplado. Allá en aquel lugar soñamos con un mundo nuevo, soñamos el rehacer nuestro barrio, soñamos cómo sería comenzar de cero la construcción de nuestro barrio. Imaginamos hacer una escuela, explorar el barrio y ver dónde se podía sembrar. En el mes de enero llegamos al barrio y comenzamos a explorar ¡Y vaya sorpresa, encontramos un río! Nos bañamos, acampamos y seguimos soñando, seguimos exprorando y encontramos que pasaba agua por encima de un lugar comenzamos abriendo un pequeño hueco que al poco rato se llenó, luego abrimos más el hueco hasta que se convirtió en un manantial, nos enteramos después que en ese lugar hubo hace muchos años una iglesia. Ese lugar que quedaba a pocos minutos de nuestras casas se convirtió en nuestro Proyecto Frutagua lugar para la siembra comunitaria, lugar de Frutas y agua, nuestro pequeño bosque dentro del barrio.