15/12/2022
Cuando de bombas se trata
En 1989, Carlos Andrés Pérez asumió su segundo gobierno, el equipo que lo acompañaba se encontró con una sorpresa, el gobierno de Lusinchi, irresponsablemente, sin verguenza ni consideración, le dejó una Bomba a punto de estallar.
La Bomba venía gestándose desde el gobierno de Luis Herrera, cuando con ligereza declara que le dejaron un país hipotecado, y en plena bonanza petrolera decide reducir gasto e inversión, se contrae el PIB per capita en 30 % y genera una trágica fuga de capital.
La Bomba la recibe Lusinchi y decide no desmontarla, por el contrario acuerdan maquillarla los cinco años de gobierno, pagando puntualmente $4500 de deuda a los bancos, creando una ilusión de bonanza y estabilidad a través de control de cambio, apoyado en una insensatez llamado Recadi, control de precios, manipulación de la política comercial y de otros instrumentos económicos y políticos, la más chocante y extravagante, nombramiento de Secretarios de AD gobernadores de los estados.
Carlos Andrés Pérez y su equipo, no esperaban de Lusinchi un regalo, pero tampoco esperaban ese torpedo, deciden con todos los riesgos políticos desmontar la Bomba que otros construyeron. Había razones morales, éticas, pero además, no había alternativas.
Ahora al chavismo, a Maduro y a su equipo les estalló su propia Bomba, que por diseño ellos mismos maquiavelicamente construyeron para llevar a Venezuela al foso para controlar a la población, ponerlos a depender del sector público, destruir ese cáncer llamado sector privado y a “ mafias que atacan al dólar criminal”.
Hoy el Banco Central de Venezuela está en default, hay depreciación de la moneda, inflación, distorsión de precios, crece la informalidad, la desindustrializacion y la actividad ilícita, no hay financiamiento y están entranpados con el gasto público, distorsiones que amplían la inequidad.
Imposible que todos tengamos una Navidad Feliz como anticipadamente decretó el propio Nicolás.