09/09/2016
Somos más que nuestras cicatrices. Los japoneses reparan objetos rotos rellenando las grietas con oro. Este arte es conocido como Kintsugi, técnica originaria del siglo XV en Japón. Ellos consideran que cuando un objeto ha sufrido un daño y es reparado, tiene una historia que lo vuelve más hermoso. Al igual que las vasijas reparadas, el corazón y los sentimientos pueden ser reparados para ser cada vez más fuertes. Cubramos las grietas que nos han dejado las experiencias vividas con los hilos dorados del amor hacia nosotros mismos, lo que nos permitirá resurgir de nuestras cenizas y salir fortalecidos. Por esto podemos relacionar el Kintsugi con la Resiliencia. Cada individuo se convierte en su artesano Kintsugi y logra, por sí solo restaurarse para ser más fuerte y tener una belleza interior más profunda. Conviértete en un artesano Kintsugi y brilla con la luz dorada que sale de tu corazón fortalecido. Como dijo Ernest Hemingway «El mundo nos rompe a todos, y luego algunos se hacen más fuertes en las partes rotas»