14/03/2020
Sábado 14 de marzo de 2020
Grupo de oración Nro. 13
1. Oración al Espíritu Santo: Ven Espíritu Santo, tú nos guías con tus inspiraciones y por medio del conocimiento de Dios que tenemos. Ven, ayúdanos a amar, pues sólo contigo podemos hacerlo. Si nos falta ese amor nada somos. Ayúdanos a vivir de acuerdo a las características del amor, anhelando vida plena, la Vida misma que es Jesús, teniendo la certeza de que así nos irá bien y siguiéndole con fe. Amén.
2. Oración de acción de gracias: Amado Padre Dios te damos gracias por tu Hijo Jesucristo, por enviarlo y por tu misericordia que es amor incondicional, es auxilio en la debilidad, es pura gracia para con todos tus hijos. Misericordia que brota inagotablemente del costado de Cristo, te damos gracias Señor Jesús por tu sangre preciosa derramada por el perdón de los pecados...Amén.
3. Oración de perdón: Dios Padre misericordioso, somos tus hijos, queremos examinar nuestras conciencias valorando la vida que nos has dado y sus dones. Así viendo nuestros pecados, te pedimos perdón por ofenderte con los pecados veniales y graves causándote tristeza con ellos, ya que tú quieres que vivamos verdaderamente felices junto a tí, pues el orgullo y la soberbia de la vida junto a la ociosidad madre de todos los vicios, nos ciegan y no podemos seguir a Jesús que es nuestro camino para vivir en gracia y en comunión contigo Dios Padre. Perdónanos Señor porque aveces el problema que cargamos, es el no reconciliarnos con nosotros mismos, queremos reconocer nuestra dignidad o valor eterno que tenemos y olvidar lo malo que hicimos recordando tu misericordia que nos salva y sana, queremos que nos ayudes a levantarnos y a vivir con los dones de tu Espíritu y las virtudes teologales junto a las cardinales; queremos amar la vida con intensidad. Amén.
4. Oración de liberación: libéranos Señor de la soberbia que seamos humildes, para reconocer la dignidad de todo lo creado. Libéranos Señor de la ociosidad, que amemos intensamente la vida y nos pongamos a su servicio para que seamos felices libremente.
5. Oración de sanación: Señor te pedimos que sanes nuestras vidas de las huellas que dejaron los pecados de nuestra vida pasada, queremos vivir saciados de tu amor misericordioso. Por tus llagas Señor sana nuestros corazones de toda huella que cualquier tipo de pecado haya herido nuestras vidas, renuévanos con tu poder Señor. Amén.
6. Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-3.11-32):
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.
Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba mu**to y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.
Y empezaron a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.
Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.
El padre le dijo:
“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba mu**to y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».
Palabra del Señor
7. Reflexión del evangelio del día de hoy: yo creo que Dios a través de esta parábola nos invita a revisar nuestra vida cada día para ser mejores hijos de Dios creciendo en su amor, saciarnos de gozo al saber de su misericordia, de sus promesas y de la esperanza que infunde en nuestros corazones que nos protege del desaliento cuando estamos en proceso desaliento cambio de vida.
Recordemos siempre vivir una buena confesión con los pasos que nos enseña esta parábola. Son los siguientes. Son: exámen de conciencia, dolor de haber pecado, propósito de no volver a pecar, confesarse y cumplir la penitencia.
Nos confesamos con el propósito de no volver a pecar sabiendo que Dios nos regala su gracia de olvidar las sensaciones malas que sentimos al pecar, recordando su amor misericordioso para siempre en cualquier ocasión que recordemos la vida pasada.