06/08/2023
Mi amigo Kevin David Mitnick.
Kevin era un ser humano increíble, necio, loco y sobre todo paranoico. Pero la paranoia no era gratis, cada vez que cruzaba una aduana le esculcaban el cuerpo y el alma, y todo aquello que pudiera ser un “peligro para la Humanidad”. No en vano uno de los jueces que lo condenó dijo “que, si Kevin tenía acceso a un computador y a un módem, podía desatar la tercera guerra mundial”
Fue un ícono para muchos, desde la época del “Captain Crunch” empezó a interesarse en “como torcer” las cosas utilizando sus habilidades. De niño era mago, hijo de padres divorciados, se crió en Los Ángeles y ya a los 12 años sabía cómo engañar a los buses para montar gratis. Se empezó a obsesionar con el funcionamiento interno de las redes de telefonía, y allí utilizó los descubrimientos del Captain Crunch.
Ya sobre la mayoría de edad estaba hackeando, pero vale la pena aclarar, que en ese momento lo que él hacía (entrar a sistemas informáticos y copiar información secreta) no era delito. Además, pese a lo que dicen, nunca robo dinero de tarjetas de crédito, los “daños económicos causados” solo eran para aprender y probar que “se podía hacer”. Esa es la real intención de un Hacker.
Fue perseguido durante casi tres años, y se burlaba del FBI (estuvo en el cartel de los 10 más buscados), cuando iban a arrestarlo, el FBI encontraba los sitios vacíos y cajas de Donuts con letreros como: “Para mis amigos del FBI”,
Pero finalmente fue capturado y encarcelado, pagó su condena y se volvió el modelo a