10/08/2026
Muchas veces no nos falta velocidad.
Nos falta altura.
Cuando estamos creando una nueva oferta, servicio o producto, es muy fácil refugiarnos en la ejecución porque ahí sentimos que estamos avanzando: la landing, los emails, el webinar, el precio, las fechas…
Pero si todavía no hemos decidido bien qué estamos construyendo, para quién y con qué objetivo, todo ese trabajo puede terminar siendo tiempo perdido.
En una sesión esta semana usé una imagen que suelo utilizar mucho:
✈️ El avión:estrategia.
🚁 El helicóptero: modelo, estructura, duración, precio.
🛴 El patinete: ejecución.
Desde el avión decides qué estás construyendo, para quién y por qué debería existir.
Desde el helicóptero empiezas a darle forma.
Y desde el patinete haces la landing, escribes el email y preparas el webinar.
El problema aparece cuando todavía no sabemos muy bien qué estamos vendiendo… pero ya estamos diseñando la diapositiva número 23.
La ejecución da una sensación enorme de avance. Pero ejecutar rápido una decisión poco pensada sigue siendo avanzar en la dirección equivocada.
Cuando te descubras preguntando demasiado pronto ¿cómo lo hago?”, prueba a volver un nivel arriba:
¿Tengo claro qué estoy intentando construir?
A veces el siguiente paso no es hacer. Es decidir.