05/09/2026
A veces no se habla de lo que hay detrás de una medalla.
Sostener un deporte amateur es un desgaste invisible. No es solo entrenar la técnica; es hacer malabares con los horarios, pensar mil ideas para juntar plata en los pocos ratos libres, y salir a buscar sponsors que nunca aparecen porque es una disciplina que no se conoce. Cero apoyo del Estado, cero estructuras. Todo sale del bolsillo propio, a puro pulmón y dependiendo de la solidaridad de la gente.
Hacer dos competencias en el exterior en un año sacándotelo todo del lomo es una locura. Querés crecer, querés superarte, te matás poniendo el cuerpo y la cabeza, pero el sistema te suelta la mano. Da bronca y se siente profundamente injusto que cueste tanto avanzar cuando lo único que hacés es perseguir tus sueños.
Sé que muchos atletas me van a leer y lo van a sentir en el cuerpo. Duele, agota y a veces dan ganas de bajar los brazos, pero aun con todo el cansancio encima, las ganas de seguir volando son más fuertes.