22/07/2026
Hay un momento en la vida en que ser “buena” deja de alcanzarnos.
Muchas veces nos enseñaron a controlarnos, a no incomodar, a no equivocarnos, a esconder todo aquello que pudiera parecer “malo”.
Quizás lo hicieron con amor.
Quizás querían protegernos.
Pero, sin querer, también pudieron condicionarnos hasta hacernos desconfiar de nosotras mismas.
Por eso me conmueve tanto Libre soy, la canción de Frozen.
No solo habla de libertad. También toca algo muy profundo de nuestra niña interna.
Habla de una mujer que decide conocerse.
Que se permite probar, equivocarse, aprender y aceptar que su frío, su fuerza y su sombra también forman parte de ella.
Y entonces ocurre algo profundamente transformador:
aquello que antes parecía peligroso comienza a convertirse en su don.
Porque cuando dejamos de luchar contra quienes somos, nuestra energía ya no se utiliza para reprimirnos.
Empieza a crear.
A expresarse.
A abrir caminos.
Y también a acompañar a otros.
La verdadera libertad no es dejar de tener miedo.
Es dejar de obedecerlo.
Tu magia no aparece cuando te volvés perfecta.
Aparece cuando decidís avanzar igual, aun con miedo.
¿Hay alguna parte de vos que todavía estés escondiendo para sentirte aceptada?
María Hers | Coach