30/01/2026
Certificar, etiquetar y medir: no es lo mismo
En los últimos años, la sustentabilidad edilicia ganó protagonismo en el mercado inmobiliario.
Sin embargo, junto con ese avance apareció una confusión frecuente: no todas las herramientas miden lo mismo, ni cumplen el mismo rol.
En el ecosistema actual conviven certificaciones internacionales y herramientas regulatorias locales, que muchas veces se mencionan indistintamente, aunque responden a lógicas diferentes.
Sistemas como EDGE, LEED, BREEAM o WELL son certificaciones que evalúan distintos aspectos del desempeño de un edificio y lo clasifican en niveles crecientes de exigencia.
Por otro lado, en Argentina contamos con PRONEV, el etiquetado energético de viviendas, que no certifica, sino que informa el nivel de consumo energético mediante una escala clara y comparable, similar a la de los electrodomésticos.
EDGE se enfoca en ahorros medibles de energía, agua y materiales.
LEED y BREEAM trabajan desde sistemas de puntaje ambiental y procesos de gestión.
WELL pone el foco en la salud y el bienestar de las personas que habitan los espacios.
PRONEV aporta transparencia energética al mercado residencial.
En contextos urbanos como el de Buenos Aires, la clave no está en acumular sellos, sino en entender qué herramienta corresponde a cada tipo de proyecto, en qué etapa y con qué objetivo.
La sustentabilidad deja de ser un concepto abstracto cuando se convierte en dato, criterio y decisión.
Y es en esa integración —entre normativa, información y certificación— donde el valor inmobiliario se construye de forma más sólida y sostenible en el tiempo.
María Fernanda Montaña
CEO – Multiproperty
Corredora Inmobiliaria · Arquitecta
Directora – Tendencia Sustentable