26/05/2015
Comprar online vs. comprar en tiendas físicas.
El proceso de compra y la forma de consumir ha cambiado para las nuevas generaciones.
Ventajas y desventajas de dos formas diferentes de transitar la experiencia de consumo.
La autonomía del consumidor viene en aumento desde hace varios años cuando empezamos a acostumbrarnos a las grandes tiendas en donde elegimos la mercadería sin la intervención de un vendedor. Con el tiempo empezamos a preferir entrar a un comercio, mirar, comparar, elegir y pagar sin consultar con nadie más que con nosotros mismos. Desde farmacias hasta locales de ropa pasando por kioscos hasta supermercados. De un tiempo a esta parte parecería que nos comenzó a molestar el "¿Te puedo ayudar en algo?" del vendedor.
Pero esto fue más allá. Las nuevas generaciones empezaron a sustituir las visitas a las tiendas por navegaciones en tiendas online. La versión online de los comercios (sobretodo de las grandes cadenas) permitieron la optimización del tiempo como primer factor clave que inclina la balanza entre las diferentes formas de consumo.
La posibilidad de comparar precios y calidades en el momento, no solo dentro de una misma tienda sino entre diferentes cadenas, simplemente abriendo diferentes páginas, permite tomar una decisión más rápida e inteligente.
Seguramente muchos coincidirán en que otra de las ventajas más sobresalientes de realizar una compra online radica en tener acceso a las opiniones de otros compradores y sus experiencias que nos orientan sobre todo el proceso. Las calificaciones de los usuarios se transforman, en muchos casos, en elemento de decisión del próximo cliente.
Ahora bien, también podemos hablar de las desventajas que puede acarrear esta modalidad de compra. La primera y principal es que no vemos realmente el producto, no lo tocamos, no lo inspeccionamos. Para muchos, esto es igual que comprar a ciegas.
Otro inconveniente que puede presentarse a la hora de consumir online tiene que ver con las cuestiones técnicas. Las conexiones a internet pueden ser lentas (o parecernos lentas de acuerdo al grado de ansiedad de cada uno) y generarnos una gran frustración y hasta abandonar en la mitad del proceso si las páginas no cargan la información rápidamente.
Siguiendo con la lógica de las buenas y no tan buenas conexiones es importante que a la hora de finalizar nuestro proceso de compra, tanto los servidores y sistemas de los comercios como de los bancos funcionen al 100% y por ejemplo, no tengamos que dejar la operación para otro día porque nuestro banco no procesó nuestro pago o porque se "cayó el sistema" (claro que de todas formas esto puede pasar al momento de hacer el pago en una tienda física).
La desconfianza puede ser otro punto negativo que acobarde a quienes se enfrenten a una computadora para realizar una compra. ¿Es seguro poner los datos de mi tarjeta de crédito en una página de internet?, ¿me llegará el producto que compro?, ¿no se estarán aprovechando de mí?, ¿llegará exactamente lo que pedí?...Muchas dudas que no está mal que aparezcan al comenzar a transitar esta experiencia. Siempre es necesario asegurarse de que se está comprando en un lugar seguro y reconocido para no caer en ninguna clase de trampa.
Para quienes aún no se han decidido por incursionar en las compras virtuales, una buena manera de hacerlo puede ser probar con comenzar a pagar los servicios de forma online. Luz, gas, agua, impuestos. Pagar una factura y comunicarnos con la empresa proveedora para confirmar que nuestro pago fue efectuado. ¡Verán que no hay vuelta atrás!
A partir de ahora solo se tendrán que preocupar por recordar todos sus usuarios y claves para ingresar a un mundo nuevo.