11/05/2022
Los especialistas indicaron que, a pesar del encierro, la creatividad aumentó y se centró en actividades principalmente relacionadas con los problemas de la situación personal.La creatividad pandémica: el COVID impactó en el cerebro y su adaptación a la realidad
La expresión creativa permitió gestionar mejor las emociones negativas causadas por el confinamiento, según un estudio de la Universidad de la Sorbona.
Los especialistas indicaron que, a pesar del encierro, la creatividad aumentó y se centró en actividades principalmente relacionadas con los problemas de la situación personal.
Además de determinar su estado de confinamiento, los especialistas rastrearon sobre sus estados mentales en ese momento y si se sentían más o menos creativos que antes. La segunda parte de las encuestas apuntaron a desmembrar las condiciones de creatividad. Para ello las preguntas se centraron en las actividades creativas realizadas durante el confinamiento, su frecuencia, su grado de éxito y valorización, y las causas que motivaron o impidieron estas actividades. Los investigadores recolectaron casi 400 respuestas.
El análisis basado en actividades reveló un aumento cuantitativo global en la realización de actividades creativas durante el confinamiento. Las actividades con mayor incremento en frecuencia fueron “recetas de cocina y bebidas”, “programa deportivo”, “baile y coreografía”, “iniciativas de ayuda mutua” y “jardín y arreglo floral”. Este resultado se hace eco de estudios en otros países que muestran que las personas aumentaron sus actividades de cocina, horneado y entrenamiento físico durante el confinamiento.
A pesar de estas condiciones, la primera observación que destacaron los especialistas “es que el encierro fue psicológicamente angustioso para la mayoría de los participantes, lo que otros estudios han demostrado, pero que en promedio se sintieron más creativos. Al correlacionar las dos piezas de información, mostramos que cuanto mejor se sentían las personas, más creativas pensaban que eran”.
A partir de su investigación, los especialistas destacaron un aumento general de la creatividad durante el primer confinamiento. Este cambio positivo podría estar relacionado con tener más tiempo libre, sentirse más motivado, la necesidad de solucionar un problema o la necesidad de adaptarse a una nueva situación. Sin embargo, cuando se experimentan cambios negativos en la creatividad, estos se relacionan con emociones negativas, como el estrés o la ansiedad, la sensación de presión o la falta de recursos materiales o de oportunidades.
“Hay algunas evidencias en la literatura científica de que es necesario sentirse bien para ser creativo, mientras que otras apuntan en sentido contrario. Además, no se sabe en qué dirección se lleva a cabo este proceso: ¿Nos sentimos bien porque somos creativos o somos creativos porque estamos bien? ¿Ser creativos nos hace más felices?” -analizó Alizée Lopez-Persem , coautora del documento-. Aquí, uno de nuestros análisis sugiere que la expresión creativa permitió a las personas gestionar mejor sus emociones negativas relacionadas con el confinamiento y, por lo tanto, sentirse mejor durante este período difícil”