11/10/2026
A MI QUERIDA FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS DE LA UBA, EN SUS 113 AÑOS
Hay lugares a los que uno llega alguna vez en la vida. Y hay lugares de los que, en realidad, nunca se va.
Entré a mi querida Facultad cuando tenía apenas 17 años. Era un chico lleno de sueños, de preguntas, de ilusiones y de incertidumbres. No podía imaginar entonces que estaba entrando a uno de los lugares más importantes de mi vida, que entre aquellas paredes encontraría mucho más que una formación universitaria y que, con el tiempo, esa Facultad se convertiría en una parte inseparable de mi propia identidad.
Allí aprendí a pensar, a preguntar, a dudar, a enseñar y, sobre todo, a comprender que el conocimiento solamente adquiere su verdadero sentido cuando somos capaces de compartirlo con los demás. Allí encontré maestros que dejaron huellas imborrables, colegas que enriquecieron mi vida y generaciones de estudiantes que terminaron enseñándome tanto como yo intentaba enseñarles. Algunos de aquellos seres queridos ya no están, pero siguen viviendo en mi memoria y en mi corazón.
Con los años llegaron los títulos, la docencia, la investigación, el doctorado, el posdoctorado y el inmenso honor de ser Profesor Emérito. Pero ningún reconocimiento ha logrado emocionarme tanto como poder decir, con el mismo orgullo de siempre, que pertenezco a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
Hoy, al celebrar tus 113 años, quisiera volver por un instante a aquel primer día y abrazar a ese chico de 17 años. Decirle que está entrando a una casa que lo acompañará durante toda su vida, que allí encontrará una parte fundamental de lo que llegará a ser y que nunca, por más lejos que lo lleven sus caminos, dejará de sentir que ese es su lugar.
Alma mater. La madre que nutre, que forma, que acompaña y que permanece dentro de nosotros. Nunca encontré una expresión que describiera mejor lo que significás para mí.
Querida Facultad, gracias por haberme recibido, por haberme formado, por haberme permitido enseñar y seguir aprendiendo, por haber sido testigo de mi vida y por regalarme ese sentimiento maravilloso de pertenecer.
Entré a tus aulas cuando tenía 17 años. Nunca me fui. Y cuando algún día ya no pueda volver, quisiera que algo de mí siguiera viviendo en ellas, como vos vas a seguir viviendo para siempre en mí.
Felices 113 años, querida Facultad. Con todo mi amor, mi gratitud y mi orgullo de pertenecer.
Avi Levy
Profesor Emérito
Facultad de Ciencias Económicas
Universidad de Buenos Aires