23/01/2026
Desde los 5 años, el ruido del patio era para él como una tormenta eléctrica. Mientras sus compañeros corrían tras un balón, Mateo encontraba refugio en el orden perfecto de sus bloques y el paso rítmico de sus trenes de juguete. En la escuela, sus padres hablaban con maestros que a veces no sabían cómo abrir la puerta de su mundo.