03/03/2026
Comunicar de manera INTEMPESTIVA no funciona.
En ningún ámbito. Tampoco en el trabajo.
No alcanza con anunciar “volvemos a la oficina”.
Hay que convencer. Explicar. Dar motivos.
Y después… sostenerlo.
Porque la oficina “divina” deja de ser novedad.
La heladera con coca se normaliza.
El sillón increíble se vuelve rutina.
Las personas se acostumbran.
Por eso la comunicación no es un anuncio: es un proceso.
Hay que contar el impacto, vincularlo con el negocio, reforzar el sentido… y crear rituales.
Porque los humanos necesitamos rituales. Nos gusta juntarnos.