19/11/2014
El fundraising. Un camino para el comunicador social.
Por Jonatan Nakache.
El Fundraising es un proceso para conseguir fondos, mediante la solicitud de donaciones de particulares, empresas, fundaciones benéficas, o agencias gubernamentales.
Aunque la expresión captación de fondos se refiere normalmente a los esfuerzos para reunir dinero para organizaciones sin fines de lucro, a veces también se utiliza para referirse a la identificación y solicitud de inversionistas u otras fuentes de capital por parte de empresas con fines de lucro, como hacen, por ejemplo, los bancos en sus campañas.
En palabras de Arturo Prins, director ejecutivo de la Fundación Sales, "La misión del fundraiser , o desarrollador de recursos para instituciones de bien público, es generar una cultura filantrópica, enamorar a la gente con su causa. Lo demás viene solo, aun en tiempos de crisis".
En este sentido, Prins destaca que “el perfil esencial para ser un Fundraiser es el del comunicador social”.
Es así que me atrevo a compartir una pequeña reflexión sobre esto.
Los comunicadores sociales tendemos a buscar espacios de trabajo, fundamentalmente en áreas de comunicación y, probablemente, marketing. Allí, dependiendo de si vamos a hacer comunicación interna o externa, nos puede tocar trabajar en diseño gráfico, tal vez edición de videos, seguramente redacción de gacetillas, acciones de prensa, desarrollo de publicaciones, por supuesto redes sociales y algunas cosas más que seguramente ahora se me escapan.
El problema con el que nos encontramos es que muchas veces aparecen especialistas en cada una de esas materias: para diseño gráfico un diseñador, para edición de videos un editor, para redes un community manager, para marketing un profesional de la materia, etc. Además el mercado es pequeño y los profesionales con necesidad de trabajar muchos.
Por eso, retomando lo planteado por Prins, creo que el fundraising puede ofrecer un ámbito de inserción laboral para colegas que no han tenido éxito en este aspecto o aquellos que quieren buscar una alternativa diferente.
Básicamente, hay que aprender a pedir dinero. Sabemos que para que esto funcione tiene que haber un motivo válido, por ejemplo la ayuda a una ONG o una causa determinada; hay que pedirlo de la forma adecuada y tiene que haber en frente una persona que pueda asumir el compromiso de donar.
Creo que poder pensar en las herramientas que tenemos como comunicadores, nos puede posicionar de manera muy favorable para poder aplicar en esos espacios laborales.
Como primera medida, por formación universitaria, contamos con una buena dicción, nociones sobre diseño gráfico y edición audiovisual, un bagaje importante sobre teorías de comunicación, emisión y recepción de mensajes y muchas cosas más.
Sabemos que el “qué se dice” es a veces menos importante que el “cómo se dice” y, en suma, todas las herramientas técnicas de las que disponemos gracias a la formación universitaria, pueden allanarnos de manera considerable el camino, respecto de otros perfiles que deseen posicionarse en estos espacios laborales.
Probablemente, la dificultad más grande sea lo relacionado con la parte de análisis económico o lo relacionado con los números y es allí donde debiéramos poner el foco de nuestra capacitación.
Por todo eso, si sos Comunicador Social y la inserción laboral aparece como algo difícil, hay una puerta que podés abrir.
Después de todo ¿Quién se puede negar a contratar a alguien que sabe cómo conseguir dinero?