11/02/2017
EL LETAL RECURSO DE LA NEGACIÓN O EL EFECTO FRANKESTEIN.
Es increíble el poder que tiene la mente para negar los hechos. Todo el mundo habla de los diferentes problemas ambientales. Todos saben que los bosques y las selvas están desapareciendo a ritmo impensable. Pero creen que está muy lejos para afectarnos en persona.
Todos saben que el clima está aumentando su temperatura. Pero creen que aún hay tiempo de cambiarlo con magia tecnológica.
Todos saben que los humedales del mundo se están contaminando demasiado. Pero creen que se puede descontaminar a tiempo antes de que nos afecte en persona.
Todos saben que los animales salvajes están desapareciendo, junto con sus hábitats. Pero creen que pertenece a otro mundo, ya que no tenemos leones ni jirafas en nuestras ciudades.
Todos saben que los combustibles fósiles quemados son la razón del aumento de la temperatura, la suba del nivel de las aguas y el deshielo de los polos. Pero creen que podrá ser detenido o revertido en poco tiempo, cuando las máquinas comiencen a capturar lo que emitimos.
Todos saben que el mundo está cambiando para mal, pero creen que será dentro de muchísimo tiempo.
Puede el hombre revertir las emisiones de Carbono a la atmósfera? Sí puede.
Puede el hombre detener la subida de los mares? Sí puede.
Puede el hombre dejar de devastar ecosistemas? Sí puede.
Puede el hombre detener la catástrofe? Tal vez podría.
Puede el hombre recomponer el mundo como estaba hace 200 años? No, no puede.
Puede el hombre salvar al planeta? El planeta no va a dejar de existir por causa del hombre.
Son las formas de vida y su intrincable red lo que no sobrevivirá, aunque los hombres sobrevivan. Son los cielos, las aguas, los animales, los bosques, las selvas, las temperaturas medias conocidas, la disponibilidad de comida, los corales, los peces, los mamíferos, las aves, los insectos, el cielo azul y el hielo blanco.
Nada va a ser igual. Morirá el planeta? No. Mutará. Y sus seres con él. La supervivencia el más apto, las nuevas formas de alimentación de los seres que queden, los más adaptables, los más antiguos, los insectos.
La vastedad de la Tierra será agobiada por intenso calor e intenso frío. Los sobrevivientes humanos se encarnizarán en una lucha por habitar los lugares menos extremos en temperaturas. Por conseguir mejores sustitutos comestibles. Por obtener el aire menos contaminado.
En reparar lo que ya se habrá perdido. En fabricar símiles de lo que antes existía y nos brindaba sus servicios y funciones. El atemperamiento de la temperatura extrema realizada por los bosques, las aguas retenidas por éstos, el ciclo de nutrientes que realizan los animales, la cobertura vegetal en los suelos que permite su producción, la polinización que realizan las aves y los insectos, permitiendo una diversidad biológica que sustenta a todas las poblaciones animales y humanas junto con la capacidad de curar enfermedades auspiciada por la industria farmacéutica.
Cada especie que se pierde, cada ecosistema que se deteriora o aniquila, es como un miembro del cuerpo. Una vez producida la amputación, podrá o no ser reemplazada por algún artilugio mecánico. Pero nunca será igual. Y cuántas partes de un cuerpo pueden ser amputados sin comprometer la vida del paciente? Todo tiene un límite. En ciencia. Ese límite se llama poder de resiliencia. Una vez sobrepasado ese límite, no hay marcha atrás.
No se puede recomponer lo que ya no existe. Como tampoco se puede curar a un cadáver.