27/03/2026
Hay momentos en la vida que nos transforman, y en sus inicios nos pueden desorientar. Desde la mente intentamos comprender, explicar, acomodar internamente lo que ocurre…Cuando eso no es suficiente, necesitamos algo más: un ritual. Detenerme en un pequeño gesto de presencia.
Por eso los rituales existen desde siempre en todas las culturas:
porque crean un espacio donde la experiencia puede ser sentida, atravesada y transformada.
Y para darle lugar a lo que vivimos, no necesitamos de un GRAN RITUAL, pueden ser gestos simples que hagan un guiño hacia adentro de “esto me importa”, “esto me duele”, “esto me pasa”. Estoy ante lo esencial de este momento.
Algunos rituales son cotidianos:
• encender una vela y nombrar una intención.
• caminar en silencio para procesar algo vivido.
• tomar un baño como gesto de renovación.
Busco en mis días comunes y conecto con ese pequeño ritual que me acompañe a mirarme dentro.