01/03/2026
VENDIMIA 2026 j/g vinos caseros
Y paso otra vendimia más en la Aldea Jacobi...
Uno tiene tanto para mostrar y contar que no sabemos por donde empezar, ni donde terminar... hoy nos vamos a centrar en el ser humano, en ese eslabon fundamental que le da soporte a todo esto, aquel que sin su presencia nada podría ser... porque al final del día, en el aplauso emocionado que indica el final... todos sabemos que lo logramos gracias al trabajo en equipo.
A la Aldea se llega como sea, averiguando quien va, en bicicleta, solo, acompañado...hay una fuerza motivadora en cada uno de los que va que los lleva a participar. Vienen de lugares inesperados y nos sorprenden gratamente.
Cada uno de ellos tiene una historia que contar y al contrario de lo que se vive a diario en este mundo moderno, en la vendimia todos están dispuestos a escuchar... Las historias se entre cruzan, se mezclan se vuelven a contar, pareciera que el tiempo se detiene y por un día el mundo deja de girar.
Somos un equipo y como tal cada uno de ellos cumple un rol y una función, estan los experimentados que reciben a los nuevos y además de enseñarles el oficio, los apadrinan para que se sientan cómodos y parte del proyecto... los que acarrean los baldes con el carro, manejan el vehículo, despalillan, cocinan, comparten algo rico que trajon, te ceban un mate o te alcanzan un vaso de agua, los que retratan el momento, los que dan un abrazo sanador o una palabra de aliento... nada queda sin cubrir, podemos pasar por distintos estadios en ese solo día... de ser el aprendiz a ser el experto que le enseña al recién llegado que hacer con una seguridad de los viejos vendimieros.
Ayer la Aldea Jacobi estuvo de fiesta y fue un éxito total... no es difícil adivinar por que... porque como cada año un grupo inimaginable de personas dejaron de hacer sus cosas para destinar su tiempo a la noble tarea de ayudar al prójimo y cosechar...
Brindamos por la familia, por los amigos, por los hijos de los amigos, por los que entraron tímidamente al patio como desconocidos y se fueron con la felicidad de la experiencia vivida y la cosecha de nuevos amigos.
Agradecer a la vida, a ustedes y como siempre decimos a nuestros ángelitos que desde el cielo nos cuidaron para que todo sea posible.
Desde lo más profundo de nuestro ❤... Gracias!!! Juan, Tincho y Ana